008. Salir para
encontrar.
Abrió los ojos y
lo primero que encontró fue a su angel negro sentado en la cama observándola.
— Hey, ¿Qué
haces? — le pregunto con voz tranquila, como enamorada feliz de ver a su amor después
de que se habían reconciliado. Bueno, eso es lo que era.
Él le sonrió.
— Mirándote dormir — le respondió con
simpleza, para que negarlo, o porque hacerlo, eso era lo que hacía. No estaba
haciendo nada malo. Le gustaba admirarla. Y se veía tierna durmiendo.
— ¿Por qué? — le
interrogo curiosa.
— Te vez linda,
por eso — le contesto simplemente.
El estaba
tranquilo, sus problemas con Anica se habían solucionado, y mejor, solo había
sido un día y había sufrido como un encarcelado con pena de muerte, no, eso era
poco, lo que había sentido era mil veces peor. Se sentía muy feliz, además de
que estaba eso “otro”. ¡Era correspondido!, como no estar feliz, podría saltar
de alegría y no le importaría que todos los ángeles negros lo miraran raro, Anica
lo ponía tan feliz, jamás se separaría de ella…
Una puerta se
abrió de golpe y tres personas llegaron a un cuarto. La primera persona en entrar fue una niña rubia, prácticamente
corrió hacia la cama apenas se abrió la puerta y revolvió todo, los otros dos
adultos que entraron con tranquilidad después no notaron que la cama había
estado tendida segundos antes.
— Mi hermanito
no está — dijo la pequeña rubia con una mirada triste y suplicante, quería
verlo.
— Liania — la
regaño Kain que era el adulto que había entrado, molesto por el comportamiento
que mostro la pequeña.
La niña se sentó
bien en el borde de la cama recuperando compostura más tranquila y lo miro.
— Papi ¿Dónde
está? — otra vez miraba suplicante pero menos efusiva.
Al parecer ya se
daba una idea de cuál era “el hermano”.
— Seguro esta
con ella, mi rey — le sugirió Karanei.
— Entonces vamos
a su cuarto — dijo de acuerdo.
— ¿Qué cuarto?
¿Quién es ella? — pregunto confusa y algo curiosa la pequeña niña.
— La prometida
de su hermano mayor, señorita, vamos a su cuarto — le aclaro Karanei con una
sonrisa amable, la niña no debía tener más de unos seis años.
Eitan y Anica se
encontraban en la misma posición hablando solo de cosas normales y triviales
pero de muy buen humor, entonces, la puerta se abrió de golpe y ocurrió algo parecido
a en la otra habitación.
— ¡Eitan! —
Grito una pequeña niña rubia mientras corría a abrazar al mencionado, este la
recibió con los brazos abiertos.
— Lizztani! —
exclamo el muy emocionado.
Anica no
entendía nada, todo era confusión, ¿Quién era esa pequeña?
— Y ella ¿quién
es?, ¿tu prometida? — pregunto la pequeña curiosa mientras señalaba a Anica con
su dedo y su hermano asintió.
— Eitan ¿quién
es la niña? — le pregunto confusa buscando explicación.
— Ella es mi
pequeña hermanita, Anica — le contesto, eso solo confundió mas a Anica, ¿había
dicho hermana?
— ¿Enserio?,
pero jamás la eh visto en la mansión — dijo asombrada y muy confundida.
— Ella no vive
en la mansión, sino con su madre — le explico.
Asintió.
Con esa
respuesta Anica comenzó a entenderlo más, aunque aun asi se le hacia un poco
raro, por otro lado ella ya sabía lo poco expresivo que era con sus
sentimientos Eitan asi que no era tan raro, había pasado dos meses para que
ella se enterara por su boca que aquel bonito jardín trasero era de su
fallecida mama.
— Dime hijo,
¿Qué hacías aquí? — le pregunto su padre con tono sospechoso.
— Vine a saludar
a Anica — fingió ser inocente de toda culpa.
— Ya veo — uso
un tono amistoso, no le creía nada.
— Entonces…tu
hermanita, ¿no? — Anica no sabía ni de qué hablar pero quiso hablar de algo.
— Si — Eitan
sabía que ella no entendía mucho del asunto asi que decidió apiadarse — fue de
una mujer que papa conoció después pero no se caso con ella, Lizztani decidió
vivir con su mama cuando papa le dio a escoger — Anica asintió de acuerdo.
— Es normal,
todos los niños siempre son más cercanos a la madre — comento Anica sin darse
cuenta de que le había dado una información valiosa a padre de la niña, al
menos ya la entendía un poco más.
— Si, vivo con
mami, Eitan a veces nos visita y a veces yo vengo, sabes, mami es muy bonita
aunque papa no se caso con ella — conto inocente la niña.
— Liania — la
silencio su padre.
Anica sonrió por
la escena, era curioso.
Pero pensó en
algo, no entendía.
— ¿Cómo se llama
tu hermana, Eitan? —
El sonrió
notando por que se confundió, ella no sabía.
— Lizztani
Liania — respondió, oh, dos nombres, como no lo pensó — el primero lo escogió
su mama y el segundo mi papa.
— Ah, ya
entiendo, pero te queda mejor el de lizz, al menos para ahorita de niña — dijo Anica,
sonaba más tierno, era obvio que “Liania” era nombre escogido por un varón.
— Que tiene de
malo el que yo escogí — se quejo Kain Lune.
— Nada, pero
suena más maduro, Lizz queda mejor para una niña pequeña, y más si es tan
alegre como la de Eitan — concluyo segura.
— Ah — no dijo
nada más.
— Tienes razón,
aunque yo la llamo “Lizzty” — conto Eitan.
— Suena bien,
¿yo también te llamo asi? — se dirigió a la pequeña.
— ¡Sí! — dijo
animada y asintió, al pareceré Anica le había caído bien.
— Señorita, ¿ya
quiere desayunar? — Karanei, siempre servicial. Además, también procuraba mucho
a Anica. La quería.
— Si es con
amigos de ese sujeto como los de anoche… — comenzó — NO — dijo con voz tan fría que a cualquiera le helaría la sangré.
— Eh, no, ya se
fueron — contesto Karanei nerviosa, le daba miedo, Anica daba más miedo que un
angel negro cuando se ponía de mal humor.
— Hablando de
eso, el hijo de mi amigo, Kurx, estaba gravemente herido — comento Kain Lune —
¿sabes algo de eso Eitan? — le pregunto con un tono sospecho otra vez.
— No, no sé
nada, pero pobre de él — mintió sin esforzarse mucho, igual que antes, el rey
Kain fingió creerle a su hijo.
— Oh, ya veo —
— Por mí que el
idiota se muera — esa fue la fría helada voz de Anica, daría miedo a
cualquiera, que bueno que no eran su enemigo.
— No, estará
bien, no te preocupes Anica — fingió el rey Kain y se apresuro a entrar a modo
negación.
— Me quemo las
manos!, yo no voy a tenerle compasión ni piedad — replico furiosa.
— Pero tus manos
están bien Anica — comento la sirvienta.
— Pues cuando se
alejo de mi se curaron, ¿tu lo hiciste, no, Eitan? — dijo y miro al mencionado.
— No Anica, yo
no te las cure — contesto tomando las manos de ella y mirando con confusión.
— Pues no
entiendo — concluyo Anica confundida.
— Bueno, supongo
que más tarde llamare a los científicos para que te revisen — comento el rey.
Anica hizo una
mueca, “los científicos”, esa no era su idea de diversión.
— Que mal —
renegó pero sabía que no se salvaría.
Eitan también
tenía una mueca parecida, no le gustaba que le quitaran a su Anica, en eso era
algo posesivo. O más bien egoísta, la quería para él solito y que los otros se
aguantaran, pero ya que.
— Iras y punto,
y otra cosa más — Anica lo miro interrogante — no me llames “Ese Sujeto” — le
reclamo molesto en orden.
Anica sonrió,
era divertido molestarlo. Ella y Eitan siempre lo llamaban asi cuando él los
molestaba, pero que se le iba a hacer, el era, ese sujeto.
— Eso no pasara
en esta vida, no en esta vida — Anica
lo ignoro completamente, a él y a su enojo.
El rey Kain
quiso matarla, en sentido figurado, pero que mal que ni asi podía.
— Hay lizzty,
que mala suerte tienes, un papa asi — hizo una mueca molestia y pena exagerada,
entonces rio, Kain Lune la fulmino con la mirada. Pero se le ocurrió algo —
liz, ¿Cómo es tu mama? — le pregunto curiosa.
— Es muy bonita,
siempre esta sonriéndome y yo junto a ella, me gusta mucho vivir con mi mamita —
conto con una sonrisa feliz, a cualquier niño o niña le agradaba hablar por
horas de su linda mami, esa como su persona favorita en el mundo.
— Enserio? —
soltó Anica confusa — ¿pero los ángeles negros no están siempre serios? —
Mostro su duda. Eitan se la aclaro.
— No todos son
tan asi Anica, pero la mama de lizzty no es una angel negro — conto.
— A no, y
¿entonces qué es? —
Eitan la miro
sopesando la reacción que tendría apenas lo digiera.
— Una humana —
Si el rostro de Anica
fuera un poema, expresaría sorpresa, luego confusión, y más sorpresa.
Miro al líder de
todos los ángeles negros esperando algo. Pero no, seguía siendo el mismo frio
despiadado ser de siempre. Era el mismo. Entonces, ese hombre había… ¿de
verdad?
— Deja de
mirarme asi Anica — dijo incomodo por su mirada intensa.
— Viejo, ¿no se
supone que su raza odia a la mía? — dijo con voz autómata, seguía sin salir de
la sorpresa.
— Si — contesto —
ya deja de mirarme asi Anica — le reclamo incomodo.
— Hipócrita — le
soltó Anica.
— Ah, creo que
hay demasiada…, ya se, que tal si salimos, ¿vamos de paseo Anica? —
Ni siquiera
Eitan hubiera previsto esa reacción.
— Salir, te
refieres a fuera de este lugar — los ojos de Anica reflejaban algo parecido a
lo que mostraban los de un niño cuando recibía el mejor regalo en toda su vida.
— Si, ¿quieres
ir? — ella asintió muchas veces contenta ~ de haber sabido, la llevo antes
diario a fuera ~ pensó viendo lo feliz que eso hacia a Anica — ¿lizzty, tu
también quieres ir?
La pequeña
asintió tan contenta como Anica.
— Entonces, ¿nos
vamos? —
— Si, vamos! —
exclamo Anica muy animada.
— Si, vamos! —
La siguió la pequeña con el mismo entusiasmo.
— Dejaran de ser
mujeres, solo oyeron compras y van al ataque — se quejo Eitan sin decirlo
enserio con una sonrisa.
— Compras —
dijeron con asombro tanto Anica como Lizztani. Su felicidad cualquiera hasta el
más torpe la captaría.
— Si, a eso me
refería, si te llevo de compras te distraerás un rato ¿no? — contesto Eitan.
La pequeña Lizzty
mostro tristeza en su rostro.
— Hermanito yo
no tengo ninero (t: Dinero) — soltó
con tristeza. Su mami es la que siempre traía, ella era chiquita, no tenia.
— Eh?, me
refería a que yo pagaba, ya saben, ser príncipe tiene sus ventajas — comento
saliendo de su leve confusión, creía que había estado claro desde que lo
propuso.
— ¿Enserio? —
pregunto Anica esperanzada, nunca nadie había sido asi de amable con ella.
— Claro Anica —
le sonrió — pero ya vámonos, ya saben que sujeto
tiene “brillantes” ideas de pronto que nos arruinan la felicidad — comento y Anica
asintió conforme.
— Hey! — se
quejo “el sujeto”.
Eitan ignorando
a su padre tomo a sus dos mujeres favoritas de la mano y de la llevo rumbo a la
puerta.
— Ya no me
llamen asi — grito Kain con más enojo.
Los dos jóvenes
se fueron de ahí riendo junto a su mini acompañante.
De la mano de
Eitan recorrieron varios pasillos de la mansión hasta la puerta principal, esa
que Anica ya casi olvida que existía, con eso de que no la veía en semanas. Después
atravesaron en protón sobre un auto rojo oscuro en el que Eitan las llevaba.
Siguieron por un
camino que atravesaba un bosque con destino a la ciudad.
Anica por su
parte miraba por la ventana del auto pensativa, volver a la ciudad le daba
recuerdos, o uno en particular.
~ Me
pregunto…que habrá sido de…Son ~ pensó curiosa.
¿Qué habría sido
de su amigo?
Eitan la miraba
de reojo mientras conducía. Aspiro un poco con malestar, sabia en que pensaba y
no le gustaba la idea.
Tenía el, por
sus palabras, maldito presentimiento de que pensaba en él, “su héroe”.
~ Sé que fue
idiota de mi parte enojarme con ella por Kurx pero esta vez estoy muy seguro de
que no me equivoco, piensa en el ~
pensaba Eitan molesto mientras seguía mirándola de reojo ~ obviamente Kurx era
el que tenía la culpa y yo no le había creído, el muy estúpido solo tenía como
primer paso la sangre de Anica, luego miraría su suave clara piel y se le
antojaría otra cosa que de haber pasado, lo mataría. Cuando lo vi acorralándola
contra la pared supe mi error, él la estaba lastimando, traducción, Anica se
había negado, ella no lo quería cercas, por eso huyo. No supe como obtuve la fuerza para detenerme de asfixiarlo
hasta que dejara de respirar pero me contuve, consolar a Anica me importaba más.
Entonces malentendí todo pero esta vez acerté muy bien. Está pensando en su
héroe, ese idiota vampiro que no conozco y ya odio, aunque podría ser el mismo Sonler que ya conocí, pero sería
mucha coincidencia. Como sea, lo detesto, Anica habla con mucha familiaridad y
cariño de él y eso me enoja, me molesta, no puedo evitarlo, lo detesto ~ suspire
internamente ~ aunque, por otro lado, Anica
y yo nos besamos anoche, eso es algo… ~ pensó mas sonriente, olvidándose de
su enemigo no conocido por un rato.
— Mira qué
bonita es Anica — interrumpió de repente la niña señalando un amplio espacio
sin árboles, estaba llena de cientos de flores que se podían observar.
— Si, es bonita —
concordó complaciendo a la pequeña.
— Ya casi
llegamos — anuncio Eitan — pero quiero aclarar algo, yo no me probare nada, ¿entendido? — aclaro sin ninguna
posibilidad de lo contrario.
— Por supuesto,
aunque, yo no soy de esas Eitan, y tu hermanita es muy chiquita para saber
obligarte — le comento y el asintió, se disculpo con la mirada por desconfiado
pero era mejor prevenir que lamentar.
Ambas apenas se
bajaron se dirigieron directo a los lugares donde vendían lo que más les
gustaba. Nada más miraba un aparador y ya sabía a dónde entrar. Eitan nunca iba
a entender porque tanto a amor a las compras que tenían las mujeres. El no lo
entendía.
Pasaron toda la
tarde igual, riendo, disfrutando, paseando. También Eitan estuvo orgulloso de Anica
que ya podía tener conversaciones simples en Deveinder con otras personas. Ella solita con algunos errores le
había hablado a las encargadas de las tiendas. También había pasado por un
restaurante y un parque. Y Anica había podido hablar bien Deveinder también ahí.
Ahora estaban
caminando tranquilamente por el parque, Eitan les había comprado helado y las
dos habían estado muy contentas con el acontecimiento, a veces Anica era como
una niña y lizzty si era una niña.
Había sido un
día perfecto, al menos asi lo veía Anica, al fin había salido de ese lugar, “su
prisión”, que de no ser por Eitan, no la soportaría. Eitan, ¿Cómo habrían
quedado las cosas con Eitan?, no hablaron de eso y el deseo de saber ya había
comenzado a pesarle, pero desfrutaría su día. Seguro no había más en mucho
tiempo, conociendo a su captor: Kain Lune, alias ese sujeto.
— ¿Te gusto este
día? — le pregunto Eitan, esperanzado en haber cumplido su objetivo.
— Si — contesto —
me gusto mucho — agrego pensado en lo mucho que había deseado ser un poco
libre.
— Hey, Anica,
ven, ven — esa había sido lizzty que la tomaba del brazo, al parecer le había
caído muy bien.
La llevo a ver
la mascota de otra persona.
Creo que era un perro, o eso parecía,
pensó Anica no muy convencida de su conclusión.
Era peludo y
lindo, con esos bonitos ojitos que si se ponían tristes te podían convencer de
lo que sea, pero… seguía sin parecer perro.
— ¿es un perro? —
le pregunto a Eitan para cerciorarse.
— No — dijo con un tono casual elocuente.
— ¿Entonces qué
es? —
— No quieres saberlo — uso el mismo tono
elocuente, sin contestar la pregunta anterior.
Anica dedujo que
quizás por eso sonreía, seguramente imaginando su reacción si sabía lo que ese
casi “perrito” era.
—
Es un… — Eitan le tapo la mano a lizzty antes de que terminara de hablar y le
negó con la cabeza para que la pequeña supiera que no debía decirlo.
—
¿Qué es? — dijo con pena y sufrimiento, hacerlo misterioso solo había aflorado
su curiosidad.
—
No quiere saberlo — le anuncio de nuevo Eitan.
—
Dímelo — suplico y le puso esa carita suplicante digna del más lindo y
enternecedor perrito.
Una
a la que Eitan no se podía negar. No es
que una más leve si se pudiera negar.
Se
acerco a ella y le susurro al oído.
— Es un demonio de Karatia, conocido por
estar rodeado de muerte y causarle dolor a los que no le agradan, sobre todo a
los humanos —
—
Recuérdame confiar en ti la próxima vez, Eitan — le dijo muy segura de que ya
no era tan lindo el “perrito”, aparte de con miedo en sus ojos y ganas de
llorar.
El
perro la miraba, parecía estar alegre, pero ella ya no se confiaba.
—
Tu le agradaste Anica, hasta lo acariciaste, te portaste bien con él, por eso
es que le agradaste, no te hará nada, solo le causa pena a los seres que se
ganan su odio y tú hiciste lo opuesto — la trato de calmar, y lo consiguió, más
o menos — ¿quieres otro helado?
Asintió
aun nerviosa con miedo.
—
Solo una cosa más — agrego.
—
¿Qué?
—
Si sabes que no quiero oír algo, no me des curiosidad — lo miro acusadoramente
por unos instantes y fue directo a su helado.
Eitan
rio. Ella había preguntado, pero mejor ya no le decía que no lo querría saber,
solo la alejaba del asunto discretamente para la próxima vez.
Y
de nuevo el paseo. No habían podido ir en plan romántico por lizzty pero no se
quejaba, a él le gustaba su sola presencia y que estuviera feliz.
Miro
a las dos señoritas junto a él y rio, ya se habían terminado su helado, si que
se le hacían tiernas, a su manera.
—
¿Y ahora adonde? — pregunto, ya habían ido a todos lados asi que no tenía ideas
pero quería aprovechar todas las horas del día, aun no se acababa la tarde.
—
No sé, hay que pasear — comento Anica, el asintió de acuerdo y sol siguieron
caminado.
Decir
que Anica era distraída era poco, andaba mirando para todos lados y no se había
perdido de milagro. Pero si había hecho otra cosa.
Choco
con una persona sin darse cuenta y sintió pared. Un Deveinder.
Aquella
persona estaba de espaldas a ella y entonces volteo.
—
¡Son! — exclamo emocionada al ver a su amigo vampiro.
—
¡Anica! — exclamo el feliz al segundo que la reconoció.
Fin del Capítulo
08.
Escrito por Cristal Rosenberg ~
Blue Rose
~ Salir para encontrar ~ Cap 08 ~
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