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lunes, octubre 08, 2012

Capítulo 005 de Deveinders

Capitulo 005 – Una Broma del Destino

Había un inmenso silencio en la habitación, en especial por los dos involucrados en la noticia, ¿comprometidos?, ¿eso se podía?, sus cabezas solo tenían confusión en esos momentos y el autor del acontecimiento no parecía estar interesado en que tan sorpresivo o inesperado fuera esto para los dos jóvenes, los cuales ya lo tenían en su lista de odio.

~ Qué?, si es una broma, les aseguro que no le veo la gracia ~ pensó Anica incrédula por lo que había oído. De todas las cosas que pudo haber pensado, esta, era la que menos se espero.

— Esperen… ¿Qué? — Los oídos de Eitan no daban crédito a lo que oían — ¿es una broma? — la esperanza es lo último que se pierde.

— No joven Eitan, ya pregunte y no es una broma — le contesto Trover respetuosamente.

Y ahí se fue la esperanza.

Ambos estaban confusos, porque, vamos, ¿prometidos?, ¿enserio?, eso era lo que menos se esperaban. Nadie se lo esperaría.

— Papa, ¿de qué estás hablando? — le pregunto (exigió) una explicación a su padre, solo su padre podía ser asi de desalmado como para jugar con la vida de su hijo de esa forma.
El líder angel miro a su hijo exasperado, ya lo tenían arto con tantas veces preguntando lo mismo, su paciencia era limitada y ya la habían agotado.

— Por última vez, Eitan, no es una petición — le aclaro cortante y firme, a su hijo no le agrado nada la decisión, ¿Por qué nunca tomaba su opinión en cuenta?!


— Pues petición u obligación, sigo sin entenderla — dijo y eso también era verdad.

— Esa humana va a ser tu esposa y punto Eitan — le dijo señalando a Anica, molesto por la insistencia de su hijo, tampoco era como que lo hubiera comprometido con un esperpento, eso debía agradecérselo.

— Oigan, disculpe, ¿de qué demonios hablan porque la única humana aquí soy yo?, creo que entendía mal — aunque la habían señalado a ella, seguía sin comprender, porque, no era muy lógico lo que ahora pasaba y tenía cierta esperanza, de que no hablaran de ella.

El líder angel la miro más que exasperado a punto de llorar y suplicar que ya lo entendieran.
— ¿Por qué les da por preguntar eso tanto?, ni a Trover le costó tanto entender — y eso que Trover era algo lento.

— Creo que solo están en negación — se aventuro a decir Karanei que veía las caras pasmadas de los dos jóvenes “prometidos”.

— Pues no me importa! — el padre de Eitan siempre tan sensible y preocupado, más agrio imposible — están comprometidos y punto — afirmo autoritario mirándolos — y también esa chiquilla le dará su sangre a mi hijo quiera o no — eh?, ¿sangre?, oh oh, eso no le gustaba — y si tienes alguna objeción con respecto a tu prometida, guárdatela Eitan, es por el bien de nuestra raza dado a su acoplamiento — termino el líder de los ángeles oscuros sin el menor deseo de escuchar las replicas de sus dos víctimas, aunque tuvieran mucho para decir.

— ¿Acoplamiento? — indago la confundida voz de Eitan.

Trover le respondió.

— Su hijo será más fuerte de lo normal —
Eitan se aterro.
— Hijo? — repitió asustado, claro que no le había gustado cuando anuncio su compromiso y menos por eso, su padre debía estar jugando ¿no?, eso esperaba.

— Si, y será mejor que no se te ocurran brillantes ideas como no tener ningún hijo, Eitan — le advirtió intransigente y autoritario.

Porque su padre nunca lo tomaba en cuenta, aunque, bueno, le había dado una prometida linda, de su agrado, ¡pero aun asi!, ¡era matrimonio arreglado!

— Karanei, esta bromeando ¿no? — pregunto Anica asustada, entre mas hablaban menos le gustaban las cosas que decían, ¿matrimonio?, ¿hijo?, ¿sangre?, ¿ella?, esas palabras para nada le gustaban juntas.
Karanei negó con la cabeza, algo que a Anica no le gusto.

— Esa habitación en la que te puso es la misma en la que dijo que se hospedaría la futura esposa de su hijo cuando la escogiera — le explico apenada, ella era solo una sirvienta, no podía hacer nada por la pobre niña que le había agradado, aunque, por otro lado, no le había tocado un mal partido, iba a ser la esposa del siguiente rey de los ángeles negros, había tenido suerte, quizás era la humana con más suerte en este lado de los muros. No, completamente era la humana con más suerte en este lado del mundo.

Qué? — la voz de Anica reflejaba incredulidad y desesperanza, siempre supo que su vida no sería una novela llena de amor y felicidad solamente pero juraba, que eso era lo que menos se espero.

Trover miro entre impresionado y pensativo la reacción de la humana, que curioso, pensó, ella actuaba muy raro, daba fe de que cualquier mujer rogaría por su lugar, incluso las que no fueran angel negro.

— Es la primera que veo que no muere de amor por el amo Eitan — dijo impresionado y algo confundido — es extraño porque todas se arrojan a sus pies, es realmente difícil de creer que haya una que no lo ve con ojos de amor exagerado — todavía seguía sin creerlo.

Por otro lado Anica lo miro confundida, ya que no entendió del todo que balbuceaba Trover metido en sus pensamientos.

— ¿Y a este que le…? —

— No es enserio o ¿sí? — Eitan ignoro la boba teoría de Trover y todo lo que dijo y se concentro en su “compromiso”…con Anica, la verdad, esa parte seguía sin sonarle mal.

— Es muy enserio, Eitan, tranquilo — lo trato de tranquilizar como si no fuera grave lo que él hacia — te dejare unos años de libertad, después de todo, aunque eres mayor que ella, ni tu ni la mocosa están en edad de casarse todavía — le aclaro despreocupado.

Claro!, el no era el obligado a casarse, el se caso con su madre, de la que si estaba enamorado y a la que el si escogió. Su padre de verdad se pasaba, esta vez había cruzado demasiado el límite.

Aunque…por otro lado, Anica se quedaría ahí, y se quedaría con él, y no podría salir con otros muchachos, y el tendría por fin una mujer que si le agradaba, ok, enserio estaba divagando, el debía concentrarse en que estaba mal el matrimonio obligado, ¿por qué no podía concentrarse del todo en eso?, claro, ella, ella era su prometida, eso…cambiaba las cosas.

— Oiga!, tengo un nombre, eh!, es Anica!, ¡deje de llamarme mocosa! ya me fastidio — se quejo Anica furiosa, ese maldito, encima de que no tomaba su opinión en cuenta y manipulaba su vida a su antojo, aparte tenía el descaro de irrespetarla en el proceso, malnacido, Eitan debía ser adoptado, esos dos nunca podrían tener algo en común, además de la piel pálida y el cabello.

— Bien, bien ya — se resigno, tendría que tratarla solo un poco mejor, después de todo, el había sido el de la idea de hacerla su nuera.

— Y por cierto, ¡quien le dio derecho a decidir con quién me caso! — se quejo molesta, no podían andar moviendo su vida como si fueran sus dueños, que se creían esos Deveinders, ella era una humana sí, pero humana LIBRE.

— Me lo di yo, ya que también puedo hacer lo que se me pega la gana con los humanos inferiores de este lado del muro — le respondió enojado, no, más que eso, estaba que ardía.

Anica entendía el mensaje, le recordó, lo inferior en fuerza, que era su raza, y que ahí ella, no valía nada, era verdad, apenas ayer, ella estaba preocupada por ver como moriría, porque no tenía certeza de que algo distinto le pasara, eran ángeles negros asi que seguro no correría con la suerte de que la encarcelaran, el matrimonio a la fuerza era una ofensa pero ese hombre le hizo recordar su posición, aunque a ella no le gustara, asi era.

Las mentes de Eitan y Anica estuvieron en acuerdo, ambos detestaban la idea de la obligación, de que pasaran por su opinión y que siguieran sin cambiar eso. Ellos tenían derechos, no-era-justo.

— Papa, ¡no puedes simplemente hacernos esto! — le reclamo hablando por él y ella.

— Mira Eitan, los humanos originales son extremadamente difíciles de encontrar, es una oportunidad indesperdiciable, lo siento hijo, pero esto es mejor para ti, tener a ella será mejor que a una angel negro, además, todas te desagradan, y pareces querer abogar por ella, no es mejor asi, una que al menos, aunque sea solo un poco, te agrada — le sugirió su padre, Eitan comenzó a convencerse pero desecho sus teorías, no estaban tomando en cuenta a Anica, seguro lo único que ella quería, era regresar a su hogar, no podían hacerle eso.

— No papa, ella no ha hecho nada, seguro solo quiere volver a su casa, no le puedes hacer eso — ah su hijo, siempre siendo el bueno.

— Si no es esto, es la prisión o la esclavitud, Eitan, sabes que aquí a nadie le importan los humanos, pero ella es especial, importante, sino la quieres — y corrigió — si no la aceptas, puedo usarla en otra cosa pero que muy probablemente, No te gustara

Eitan lo miro resignado, lo que dijo era verdad y la segunda parte del discurso tampoco le había gustado. Aun a alguien le agrado menos, solo que se sintió terriblemente mal al escuchar la primera parte, era horrible oír decir a la gente, que no valías nada.

— Bien — de mala gana, se rindió Eitan al fin, no le gustaba pero había visto que solo junto a él, ella estaría segura.

— Es bueno que lo aceptes, asi está mejor — su padre se mostro más calmado y de buen humor, claro, había logrado lo que quería, dos jóvenes resignados a su destino, no en balde, había dicho a propósito lo poco que los humanos valían delante de cierta personita.

Dos de una, un excelente record. Al parecer no había ni pisca de arrepentimiento.

Trover miro la mirada y sonrisa de suficiencia y satisfacción de su amo a través de esa empatía y falsa amabilidad hacia su hijo, él sabía lo que había hecho su amo, para él no fue tan difícil notarlo, el nunca hacia las cosas porque si y menos cuando decía palabras crueles delante de quienes podrían salir afectados por ellas, lo había hecho apropósito, pobres chicos, les tenía cierta pena, a veces su amo no veía el límite para conseguir lo que quería, incluso si uno de los manipulados, era su hijo y también, una inocente niña. No dijo nada, no lo iba a decir, aunque lo sabía, eran cosas que él siempre callaba, aunque algunas veces, no le gustaran.

— Bueno, me iré, espero ya no tener quejas por la decisión — comento serio y sin decir más se fue de la habitación, con Trover tras él.

— Karanei, podemos volver a la habitación — dijo Anica con voz lastimera y apagada como si conteniera las ganas de llorar. Tanto Eitan como la sirvienta lo notaron y miraron hacia ella preocupados que mantenía la cabeza gacha sin mirarlos.

— Anica, ¿estás bien? — le pregunto Eitan con suavidad y delicadeza.
Anica solo lo ignoro.

—Por favor Karanei, quiero irme —

— De acuerdo pequeña, vamos — le dijo la sirvienta que también sentía pena mientras la tomaba del brazo para irse.

A Eitan no le gusto verla asi, se sentía muy mal, nunca en la vida se había sentido tan mal…por el dolor de otra persona, eso era nuevo en el pero aun asi, no podía preocuparse de eso, ahora solo quería saber como estaba, ayudarla, calmarla.

Vio como se fue junto con Karanei por la puerta pero no hizo nada por detenerla. Se quedo ahí pensativo, ¿Por qué estaría tan triste?, tenía algunas sugerencias, ¿su casa?, ¿estar entre Deveinders?, ¿casarse?...pero cual de todas era, había una que le había afectado mas, ¿Cuál?

Decidió ir tras ellas, de cualquier forma, el ya sabía dónde estaba su habitación, no le fue difícil encontrarla, de todas formas, cuando algo te interesa, ni notas cuanto esfuerzo pones por ello.

Al entrar a la habitación la encontró sollozando levemente sentada en su cama, Karanei estaba cercas de la misma parada, viéndola sin poder hacer nada. La verdad, asi, triste, Anica daba mucha pena, como algo desprotegido que con solo verlo asi, tienes ganas de proteger.

— Anica? —

Ella escucho la puerta abrirse, sabia quien podría ser, pero aun asi, no pudo calmarse, estaba muy deprimida, y cuando escucho su voz, solo pudo comprobar lo que ya sabía. Aun asi, no pudo fingir y calmarse.

Se paso las manos por las mejillas, aun asi, aun lucia algo decaída.

— Karanei, déjanos solos, por favor — le pido a la sirvienta y ella tuvo que obedecer.

— Con permiso — y entonces salió.

Eitan se acerco a la cama y se subió en ella, hasta quedar hincado y sentando en sus pies frente a Anica, que seguía con la misma mirada triste.

— Aní, mírame — ella obedeció, sin muchas ganas.

— Dime — su voz sonó apagada.

— ¿Qué tienes? — le pregunto también con voz triste, no sabía porque, pero verla triste, lo ponía triste — ¿es por el matrimonio? —

— No, bueno, sí, pero más por…

— ¿Por, que?, dime —

— Es que…yo — bajo la mirada — yo, es solo que, sé que no lo entiendes y que te sonara absurdo, pero la verdad es que… — Eitan la miro triste y quiso decirle que él nunca pensaría asi pero la dejo terminar —…No valer nada, duele — Eitan no supo si oyó bien, ¿no valer nada?. Las palabras de su padre, estaba asi por cómo era tratada, porque nadie la valoraba y tenía razón en estar asi, no era justo.

Toda la situación ya la había sobrepasado.

— No te pongas asi, aní, tu si vales, es solo que los demás no lo entienden, yo…a mi si me agradas, te juro que si vales mucho — la trato de consolar aunque sabía que no funcionaria, no se trataba de convencerla de que si valía, se trataba de que para el resto no valía nada y asi la trataban, y ese trato le dolía, era demasiado cruel.

El nunca pensó mucho en como los demás llevaban su vida, si bien se lo pregunto alguna vez cuando hablo con cierta persona pero los humanos era algo que casi nunca tomo en cuenta, como si apenas existieran para él, no les trataba mal, pero tampoco les daba importancia, ahora que conocía a una y veía como los “trataban”, no le gustaba ser de la misma raza que aquella gente que los menospreciaba.

Anica era agradable, nunca había visto a una chica tan amable o cálida, alguien asi, no debería ser maltratado, no lo merecía, su padre no debía hacerle eso pero él no cambiaría su decisión.

Ella estaba mejor junto a él, en ningún lado estaría mejor, aquí él la cuidaría, allá, siempre la menospreciarían, no podía permitirlo, debía quedarse junto a él, el si la cuidaría, no había nadie que lo pudiera hacer mejor que él y de eso estaba seguro. No podía haberle tocado un mejor futuro esposo que él, el si la cuidaría muy bien, junto a él no tendría que pasar por nada malo o doloroso, el siempre la mantendría a salvo, a su lado, las cosas para ella serian más fáciles, el ya lo había decidido, ahora y en adelante, él la protegería.

La abrazo con ternura y delicadeza, sintiéndose mal por su tristeza y prometiéndose a el mismo, que ya nada la dañaría, porque ella ahora lo tenía, siempre lo tendría. Ella valía ser cuidada y él lo haría, siempre supo que no valía tener fe en el mundo, que no había nada bueno en el, pero al ver a Anica, vio su esperanza, una que si valía ser cuidada.

Eitan la estaba abrazando, está bien, ya había olvidado su tristeza, esa se fue y dejo el sonrojo en su lugar, ¡Eitan la estaba abrazando!, dios, un muchacho tan lindo la abrazaba, ella no era precisamente experta en el arte de conocer al sexo masculino, entonces…por qué eso le pasaba justo a ella. Al principio le tomo como bonito gesto abrazarla, y luego medito quien la abrazaba. Ella no estaba rodeada nunca de chicos lindos asi que estar acostumbrada a tener a uno tan cercas no era precisamente su fuerte.

Eitan sintió que se calmo y se alejo de ella para verla, la hallo tranquila y algo tímida, eso le gusto y por puro impulso, acaricio su mejilla sonriéndole, eso la sonrojo mas.

— Tranquila, todo estará bien, yo voy a apoyarte, yo te cuidare — no supo cómo pero las palabras de Eitan, en verdad la tranquilizaron, en verdad le sonaron sinceras, en verdad deseo que fueran verdaderas.

La vio sonreír un poco y le agrado ser el causante de eso.

— ¿Estás mejor? —

— Si, solo fue la presión, de todo junto acumulado — se excuso apenada, el era un desconocido que solo vio hasta ayer, y dejo que la abrazara, se sintió algo cohibida.

Un segundo… ¡Él era su prometido!

El era su prometido

¡Él era su prometido!

Estaba… ¡Comprometida!

Y por fin, cayó en cuenta de su realidad, de su difícil inusual realidad.

Una que no sabía cómo debía afrontar.

— ¿Por qué tienes esa cara? — le pregunto Eitan curioso al verla repentinamente sorprendida y asustada.

— Estamos comprometidos — dijo lo obvio, asiéndole ver al otro, que apenas lo había asimilado.
El rio divertido por eso. Era curioso que apenas lo hubiese notado.

— No es cualquier cosa Eitan — lo regaño — prometidos es prometidos, que no entiendes todo lo que los prometidos tienen que hacer — le dijo como si él no entendiera lo que era obvio.

Eitan sonrió.

— ¿Qué?, algo como ¿esto…? — hablo juguetón, no le dijo que, se lo mostro.

Anica sintió como sus labios fueron tocados por los de él, lo más extraño del mundo fue notar el sabor, que sabía muy bien.

El solo lo hizo porque si, para restarle importancia al asunto y que ella no se preocupara tanto por eso pero…nunca espero, lo bien que sus labios se sintieron. Un sabor, que jamás había sentido, que jamás había imaginado sentir, y que por sobre todas las cosas, deseaba volver a sentir.

Eitan la miro sin decir nada y fingió que no paso nada importante.

Vez?, no es tan grave, todo está bien — y ella noto que él lo hizo a juego, y creyo, que asi lo tomo aun después.

El problema era, que para los dos, no fue “cualquier cosa”.

A ambos les importo, no importaba, cuanto fingieran que no.

Fin del Capítulo 05.

 Escrito por Lyzz (Lyzbeth) ~ Blue Rose
~ Una Broma del Destino ~ Cap 05 ~

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