006. Nubes.
Anica se acostumbro
normalmente con el tiempo a su nueva vida, es decir, dentro de lo que cabe. Eitan
se volvió un gran amigo para ella, que la comprendía y la acompañaba, todo el
día. Siempre estaba serio, pero con ella de vez en cuando reía, muchos ya le
habían preguntado cuál era su formula milagrosa para lograr esa hazaña, lo cual
le hizo ver obviamente que Eitan no reía con nadie, eso le agrado, le gustaba
tenerlo de “amigo”. Era tratada como la prometida del príncipe, cosa que era
muy rara y extraña para ella. Pero aun con todas las inusuales cosas que le
pasaban ahora, y dentro de lo que cabe, ya se había acostumbrado.
Habían pasado ya dos meses desde su llegada, pronto había
comprendido bien como era el mundo de los Deveinders, ellos podían hablarle
gracias a su magia, los humanos al parecer eran una raza que no podía sentir
magia incluso si esta era introducida en su cuerpo, que mal había pensado ella,
aun con eso, ella debía aprender a hablar Deveinder, Eitan le ayudaba cuando
terminaba las clases con su instructor. Era un hombre severo y que si se
exasperaba solo un poco, te reprendía por nada, por eso necesitaba ayuda y
también para que le fuera menos difícil, su idioma, era muy diferente al
Deveinder en todas las formas. Su lugar favorito se había convertido el jardín
trasero, que al parecer era el de la fallecida madre de Eitan, ahí pasaba horas
y horas hablando con el mismo Eitan, que ya estaba de mas mencionar que era su mejor amigo.
Justo ahora, ella permanecía en ese jardín, sentada en el
césped, cercas de las muchas flores.
— Qué curioso… —
suspiro metida en sus pensamientos ~ Eitan, ¿Qué tienes?, ¿Por qué siempre
estás ahí, en mi mente?, ¿Cómo lo haces?, ¿Qué hace para hipnotizarme?, desde
esa noche en que lo vi, siempre está en mis pensamientos y no lo puedo sacar de
ahí ~ pensó distraídamente.
— Anica — sonó una voz masculina tras ella.
La chica se sorprendió al oír su nombre y vio al chico que
se ponía frente a ella sentado.
— Ah, Eitan, no te vi — le dijo sonrojada.
Justo estaba pensando en el, que avergonzante. Qué bueno que
los ángeles negros no podían leerle el pensamiento a los humanos, ya había
preguntado antes eso.
— ¿Qué haces? — le pregunto con ese tono de amabilidad que
siempre usaba con ella (y solo con ella).
— Nada, solo estaba pensando — le respondió ya normalizando
su voz.
— ¿Estás preocupada por lo de nuestro matrimonio arreglado? —
le pregunto suponiendo, el muchas veces ya la había encontrado pensando en eso,
y no era para menos.
— Yo… —
— Está bien — la corto comprensivo — sé que no es fácil que
de la nada te impongan un matrimonio arreglado — agrego — tratemos de llevarnos
bien, ¿sí? — le pregunto entonces, el ya se llevaba bien con ella, pero siempre
hacia un trato cada vez que la quería poner de buen humor, era como decir, “tregua
y contrato”, o algo asi, como si ellos tuvieran
verdaderos problemas en llevarse bien.
Eitan siempre supo que nunca querría a la mujer con la que
se casara, seria seguro matrimonio arreglado o sino y de casualidad se lo
permitían, él la escogería, pero tendría que ser entre las de la nobleza de una
lista que su padre le diera, siempre supo que nunca le agradaría su mujer,
porque odiaba a las ángeles negras, todas eran tan frívolas y desprovistas de
calor, simplemente, nunca las quería tener a su lado de por vida, si bien
conocía a muchas, tanto como quererlas, sería un sacrificio, una cosa eran
amigas que casi siempre opinaban distinto a él y otra era esposa, nunca, al
menos, nunca querría, su padre era el que lo obligaría. Además estaba el hecho
de que el no tendría la suerte de algunos, eso de enamorarse, ¿el?, ¿enamorarse?,
por favor, que tontería, a él nunca le había gustado siquiera mínimamente
ninguna mujer, por las razones anteriores, jamás podría enamorarse, siempre lo
supo, para él el amor era imposible, nunca sabría lo que era amar, aunque se
escuchaba bien en la boca de los demás, incluso en la de su padre, pero él no
lo sabría, de eso estaba seguro, el no entendía como era amar, ni sabia como
una persona se enamoraba de otra, era como si le hablaran en humano, nunca lo
entendería, sabía que no tenía esperanzas, ni siquiera de tener una esposa que
le agradara.
Pero ahí estaba Anica, la chica mas adorable para él en el
mundo, la chica más linda también, no se cansaba de mirarla, claro, cuando Anica
no veía que lo hacía, y llevaba asi desde la noche que choco con ella, fue
extraño ya que el no tenia cosas asi, primero choco con él, luego vio su
rostro, los guardias al hablarle lo sacaron de trance, luego al mirarla el
trance volvía, lo distraían, tenía que poner atención, pero la verdad, sobre
todas las cosas, lo que más deseaba, era seguir mirándola, e incluso, si se
podía, descubrir porque lo hacía sentirse asi, no sabía en lo absoluto porque
ella era diferente, pero lo era, y le agradaba, todo en ella a él siempre le
agradaba. No entendía porque se sentía asi de bien, pero no iba a cambiarlo,
tenía una oportunidad, una que no pidió, una que no espero, pero sin duda la
iba a tomar.
Anica asintió a su pregunta, eso lo saco de sus
pensamientos, los mismos en los que
siempre divagaba.
— ¿Y te gusta el jardín? — le pregunto animado, ella iba
seguido ahí pero ese jardín era importante para el asi que tenía que preguntar,
saber, oír una respuesta que le agradara, aunque ella siempre le daba las
correctas.
— Si, es muy lindo —
— Me alegra, al menos puedes pasar un agradable momento
aunque estés en este lugar — se refería a su mundo Deveinder, y de repente le
entro una curiosidad, hablaba mucho con ella pero se le había pasado
preguntarle eso, en parte porque quería que olvidara lo malo de su situación,
al menos hasta que se acostumbrara — dime, ¿por qué terminaste aquí? — le
pregunto sobre su ciudad.
— No fue intencional — Eitan asintió, eso ya lo suponía,
escapaba de los guardias, no iba hacia ellos, además de que era sentido común,
nadie corre hacia los brazos de la raza que te odia — termine fuera de mi domo
por error, no sabía que podía cruzarlo — Eitan sintió pena de ella al
imaginársela en esa vez — pero pensé que quizás si venía a esta ciudad alguien
me ayudaría — él pensó que fue mala idea, nadie la iba a ayudar, precisamente —
ahí fue cuando me cruce con Son, el es el chico que me guiaba con su padre
cuando nos tuvimos que separar — esa parte ya no le gusto a él.
— ¿Quién es “Son”? — Eitan trato más o menos de ocultar su
enfado. No le agradaba que otro le
agradara a ella.
— Es un vampiro como de tu edad, el pensó que su padre
podría ayudarme, por eso cruzábamos la ciudad ya que el no vivía con él — le
conto sin notar en ningún momento la molestia de Eitan.
— Ah, ya veo — sonó normal y monótono, como si no importara,
aunque a un buen amigo le agradaría que le ayudaran a su amiga, pero aun buen y
lucido hombre no le agradaría que otro anduviera cercas de su mujer ~ ese
idiota quedo como un héroe y si no fuera porque yo la detuve tropezándome con ella
¡ahora estaría bien!, aparte eso me deja como el malo de la película ~ pensó
con demasiada rabia, demasiada para que no la mostrara por error, y su
acompañante lo noto.
— Eitan, ¿estás molesto? — le pregunto Anica al verlo,
preocupada obviamente de que fuera por ella que estuviera asi, aunque no había
hecho nada.
—Eh?, no, ¿Por qué? — dijo despistado al no haberse dado
cuenta que mostro su rabia en frente de Anica.
— Es que, hace unos segundos te mostrabas muy molesto — le
conto, él la miro confuso, no había notado que lo demostró — y bueno…antes
estabas bien, ¿yo hice algo mal y no me di cuenta? — pregunto cohibida y
preocupada.
— Eh, este yo…no, creo que pensaba en otra cosa, tu no me
hiciste nada Anica — le contesto nervioso y apenado, últimamente todo le salía
mal, ¿era un día de esos que todo empezaba mal y terminaba mal?, que molesto
estaba consigo mismo ~ perfecto idiota, la hiciste sentir mal, bravo Eitan, ah
este paso te va a querer en más o menos mil años ~ pensó molesto con él, y no
noto otra vez, que ella le había hablado.
— Eitan — lo llamo al notarlo distraído, como no iba a
notarlo si ella le pregunto algo y el siguió mirando a la nada.
— Si, dime — le contesto apenas captando que la ignoro
completamente.
— Te decía que si tú tenías una novia — le volvió a
preguntar toda sonrojada y nerviosa.
— Eh? — la miro confundido y luego sopeso la información ~ ¡bravo
Eitan!, que digo en mil años, mejor dicho jamás, completo idiota, de seguro a Anica le encanta que la ignoren,
esperen! ~ dejo de criticarse a si mismo mentalmente para ponerle atención a su
pregunta ~ ¿ella me pregunto si tenía novia? ~
Anica decidió explicarse al ver su rostro de confusión.
— Te pregunte eso porque eres muy bueno y amable, seguro que
tienes una y si es asi sería muy injusto que te hicieran un matrimonio
arreglado — agrego toda tímida y sonrojada, y por dentro también un poco triste
por el sí que seguro venia.
Ah, ahí se veía toda tímida y tierna, el no podía resistirse
a complacerla.
— Eh no, yo no tengo novia, ¿y tú? — le respondió de pasada,
si tener interés real en que le contestaran, solo para que ella dejara de
esforzarse y cohibirse aun más, si se podía.
Esa respuesta le agrado increíblemente a ella.
~ Que linda es, realmente se ve tierna sonrojada ~ pensó
mirándola con una sonrisa ~ pero qué demonios me va a responder a la pregunta
que le hice, fue un auto reflejo pero ahora si debo llamarme idiota con toda la
razón del mundo, bueno…ella es mi mujer ¿no?, prometido vale más que novio,
aunque no sea algo que ella decidió, yo importo más que su inútil noviecito
estúpido ¿verdad?, eso creo ~ pensó
con frustración, y ansiedad y preocupación.
El rostro de Anica paso de mirarlo curiosa a molesta,
después de ver que no parecía notar que ella estaba ahí, sabía que Eitan era
muy pensativo y reflexivo pero eso era el colmo.
— Eh, Eitan, ¿la luna está bien? — le pregunto irónica
ocultando en su tono de voz la molestia.
— Eh?, ¿¿La luna?? — repitió confundido, saliendo de sus
pensamientos.
— Si, pues ahí es donde creo que estabas, no escuchaste otra
vez — le contesto disimulando su enojo pero se alcanzo a notar.
— Perdón, me puse a pensar en algo que me preocupa — se disculpo
sonriente y restándole importancia —…aunque mi distracción de enfrente es más
importante y linda — agrego y provoco inmediatamente el sonrojo de la adulada.
~ Espero que mi alago la tranquilice ~ pensó con alivio ~
bueno, no es que no sea verdad ~ sonrió y se concentro otra vez ~ realmente se
enojo, ya no debo ignorar lo que dice ni por un segundo porque como ya se lo
hice antes, se va a enojar mucho si de nuevo me hago el astronauta que se perdió en el viaje ~ pensó preocupado, nunca
nadie se había enojado con él, nadie que le importara, y no le gustaría aun más
que nadie, que ella si lo hiciera.
El se quedo observándola fijamente mientras pensaba y
también la admiraba, algo que después de un rato Anica noto y no supo ni que
hacer, el no le quitaba la vista de encima pero parecía perdido en sus
pensamientos al mirarla.
— Eitan — lo llamo después de un rato de sobre pensarlo.
— ¿Dime? — le dedico su atención mirándola tranquilamente.
— Este, ¿por qué miras asi? — pregunto cohibida y tímida.
También sonrojada.
El por fin noto su descuido al oírla, claro que no se iba a
descubrir aun asi.
~ ¡Vaya!, voy de mal en peor, me perdí mirándola, ser atrapado es terrible ~ pensó notando su descuido ~
bueno, ya que, una respuesta inteligente que haga que ni se le cruce por la
mente que me perdí en sus ojos cafés, sus ojos lindos y cafés ~ pensó
sonriendo, Anica no noto ni porque — la verdad es que solo me quede poniéndote
atención, como me distraje algunas veces, ya no quería que te enojaras conmigo —
le dijo con toda la naturalidad del mundo, ni parecía el mismo nervioso de los
pensamientos.
Anica se golpeo mentalmente al instante y sintió mucha
vergüenza, ella también se quedo sin hablar, se sintió algo torpe por eso. No noto lo engañada que fue.
— Ah sí!, lo último que te pregunte es si tu tenias novio
¿verdad? — dijo sonriente como auto reflejo y al instante se dio golpe mental ~
IDIOTA!, ya te habías librado de ese horrible tormento pero ahí vas solo para
solucionar otro problema también por tu idiotez ~ pensó enojado consigo mismo
por el tormento que le esperaba pues ya sabía cuál sería la respuesta de ella.
Ella lo miro nerviosa y sonrojada evitando su mirada.
— Bueno, yo no tengo, en realidad…nunca eh tenido — contesto
mostrándose más avergonzada al decir lo último.
— Enserio, ah bueno — no pudo evitar mostrar su enorme
sonrisa de satisfacción ~ ¡más suerte no pude tener!, ¡no ah tenido!, ¡no ha
sido de nadie! pero tengo una competencia fuerte, su idiota Héroe ~ pensó feliz
y molesto al último, pero esta vez no lo proyecto, ya tenía suficiente con
todas las veces anteriores.
— ¿Enserio?, ¿no te parece raro que aun no tenga novio?, ya
debería de haber tenido al menos uno ¿no? — el simplemente negó con la cabeza.
Ella definitivamente no tenía idea de lo poco que a él le
importaba que no tuviera ninguno, es más, le agradaba más que nunca tuviera
uno, excepto el claro.
— No, no es tan grave — le dijo tranquilo y calmado, aunque
por dentro hervía de felicidad. Pero era un angel negro, tenia practica con eso
de ocultar emociones. Aunque esa sí que le estaba costando, curiosamente cuando
antes ni la usaba.
— ¿De verdad? — se aseguro.
— Claro —
Al saber esto pensó que era el momento correcto, la miro más
serio y entonces le hablo, aunque estaba un poco nervioso, sentía que era el
momento adecuado. De todas formas, era lo que más necesitaba en todo el mundo,
y tenía buenas posibilidades, eso esperaba.
— Anica — ella lo miro curiosa por lo que le diría — tú
crees que si yo me esforzara ¿podría ganarme tu amor? — pregunto serio y
dubitativo, muy nervioso por dentro.
Por otro lado ella lo miro sorprendida.
Eh? Repítanlo, eh?, ¿no oyó mal?, ¿el realmente pregunto
eso?
“…si yo me esforzara
¿podría ganarme tu amor?”
Ella estaba en estado de shock, aun no se podía creer que eso
había salido de los labios de él, de justamente el.
Pero antes de que cualquier cosa pasara, una conocida
persona los interrumpió.
— Príncipe Eitan, señorita Anica, el Amo desea verlos en el
comedor — esa fue la propia y respetuosa voz de Karanei.
— ¿Señorita? — repitió Anica incrédula y algo molesta por la
tontería, ella la llamaba Anica ¿no?, porque el cambio, aunque, ahora que lo
pensaba, muchas veces, la llamaba, “niña”, o “pequeña”, pero ya no se había
referido a ella con su nombre.
— Usted es la prometida del príncipe, en conclusión nosotros
le debemos respeto — explico seria y sonrió un poco — en especial porque en
unos años será la madre de sus hijos y por lo tanto la madre del nuevo príncipe
o princesa — añadió en doble sentido pero solo Eitan noto la malicia en la
oración.
Esa Karanei siempre abusando para sus bromas del desprotegido.
— Ah — fue lo único que respondió Anica tocada por la
importancia de lo último que la sirvienta le dijo.
— Karanei, no la asustes— la regaño Eitan y también
reprendiéndola por la doble intención — Anica, vamos a comer ¿quieres? — cambio
su semblante a uno amable, también ignorando lo que dijo justo antes de que
Karanei apareciera, tal y como si no hubiera salido de su jamás boca.
— Ah sí, vamos — respondió nerviosa por lo que dijo antes, y
por la cuestión a futuro de lo que le dijo Karanei, aun asi, tomo su mano y se
fue junto con él al comedor.
En la mesa principal estaban sentado el líder angel en un
extremo, su hijo al lado y al lado de este, su prometida, la menos cómoda de
todos ahí.
Anica estaba demasiado nerviosa como para ponerle mucha
atención a su comida o a su alrededor. Llevaba ya tiempo ahí pero su plato
seguía a la mitad, comía por mecanismo y sin notarlo siquiera, estaba demasiado
pensativa…y nerviosa.
~ ¿Que hare? ~
pensó con preocupación ~ lo que Eitan me dijo todavía me retumba como si
hubiera sido hace un segundo, y aparte lo dijo en forma de pregunta, ¿todavía
querrá que le conteste? — pensó alterada, pero con la mirada ida en la nada, de
verdad estaba pensativa.
— ¿Qué pasa, Anica?, ¿no te gusta la comida? — esa fue la
suave y preocupada voz de Eitan.
El había visto que estaba algo distraída y con mirada
ausente, y aunque no lo demostraba mucho, frunció levemente el seño.
— No, esta deliciosa
— contesto sin notar quien era quien le hablaba o que ella había dicho algo
pero reacciono, al notar que balbuceo algo, no presto atención ni a su propia
voz — Eitan, perdón, estaba distraída, ¿qué me dijiste? — pregunto ya saliendo
de su distracción.
El sonrió.
— Oh, no, ya me respondiste, tranquila — ella lo miro dudosa
y el aprovecho — era sobre la comida y también te dije sobre ir de nuevo al
jardín al rato, me dijiste que sí, creo que estabas algo distraída — le mintió ~
y mejor ~ pensó.
Anica anoto mentalmente patearse después por eso, ahora
estaba en problemas.
El rey a su lado los miro arqueando una ceja, sobre todo a
su hijo.
~ Asi, ¿y cuando lo dijo que yo ni oí? ~ pensó curioso y
notando que si le había heredado algo de él a su hijo después de todo.
— Ah — contesto con mirada baja — bueno — acepto desanimada, solo rogaba que no tuviera que contestar
esa pregunta.
Pero Eitan no tenía los mismos planes
Fin del Capítulo 06.
Escrito por Cristal Rosenberg ~ Blue Rose
~ Nubes ~ Cap 06 ~
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