Nota: estas palabras no se dicen como están escritas,
en todos los capítulos encerrare entre dos ( ) paréntesis el verdadero sonido
de una palabra o alguna nota.
Syhón se dice Shion
* Romertk se dice rukmert * Valfherrak se dice valferak
Capitulo
002 – Cruce con un Vampiro
— ¡Qué Rayos hago aquí! — se
alarmo — ¡qué rayos voy a hacer!, y más importante, ¿cómo voy a regresar? —
definitivamente no sabía qué hacer, todo esto enserio le preocupaba y a quien
no si literalmente no podía volver a su hogar, ni siquiera a su ciudad.
A unos metros de ella vio un
árbol, un poco más a la derecha comenzaba un bosque poco espeso y también a la
izquierda había uno que si era espeso pero estaba más alejado y después de la
pequeña pradera a unos 90 metros o mas se hallaba esa ciudad que a Aníca le
daba tanto miedo, principalmente por dos razones, una, no tenía un domo, y dos,
por lógica ahora que sabía que estaba del otro lado comprendía que en esa
ciudad habitaban Deveinders, los seres que menos les importaban en todo el
mundo los humanos, y ella era una humana y justo ahora, no le gustaba serlo.
Decidió ir hacia ese árbol
que había visto, no era muy pequeño ni tampoco muy grande pero le bastaba para
tener sombra y un poco de tranquilidad, tenía que pensar como volver, ese
guardia no se movía de su lugar desde que la había visto y seguía vigilándola
como un halcón a su presa, obviamente no la dejaría pasar ni loco y ella sabía
que todo el domo estaba las 24 horas del día bien vigilado, solo de casualidad
o quien sabe como su amiga Matsuri se había enterado de ese lugar.
Suspiro hondamente, se sentía
deprimida y derrotada, que podía hacer, miro aquella tétrica ciudad que parecía
tan normal excepto por la falta de domo azul, volvió a suspirar, de hecho ya
sabía lo que debía hacer pero le estaba faltando valor, sabía que de cualquier
forma tenía que, se paro lentamente sin muchas ganas de hacer lo que haría.
— Ya lo decidí, de todo modos
tenía que, no puedo quedarme aquí y los humanos tienen pequeños pactos con
ellos, espero que me ayuden a regresar — dijo como tratando de convencerse a sí
misma y con todo el nerviosismo y miedo del mundo comenzó a caminar hacia esa ciudad.
Entro a la ciudad, nadie
pareció notar que no era de esa
ciudad en particular, camino por las calles en busca de algo que le ayudara a
comprender pero obviamente se perdió y como no si todo tenía unas letras muy
extrañas que ella nunca en la vida había comprendido, las veía en los canales
de los Deveinders pero solo traducían una pequeña parte, lo necesario para
comprender el programa o novela que veían, Matsuri siempre anotaba todo lo
traducido y decía que asi ya comprendería mas el idioma Deveinder muy
emocionada, ella por el contrario que aunque también quería saber no lo había
hecho porque no le vio el caso, ahora se maldecía por eso.
Entre lo despistada que iba
choco con alguien que ni se movió un centímetro, aquí estaba la prueba de cuál
era el ser más fuerte, Aníca en vez de pensar en que quizás el se enojaría lo
trato como si hubiera sido un humano, algo ilógico dadas las circunstancias
pero que por descuido hacia.
— Perdón, no quise… — se
disculpo apenada —…es que no me fije donde iba… — se excuso mas apenada y al
fin lo miro.
Había chocado con un
guapísimo muchacho más alto que ella de tez un poco broceada y cabello rojizo,
ojos cafés y mirada tierna, ok, si él la mataba ningún problema, ya podía morir
feliz de todas maneras.
— Oye, tú eres humana, no
deberías estar aquí — eh, ¿tan obvia era?, no se espero que el chico le digiera
eso y menos que la tomara de la mano y se fuera arrastrándola con él.
— ¿A dónde vamos? — le
pregunto aturdida por la extraña forma de actuar de él, además, muy lindo y
todo seguía siendo Deveinder.
— A mi casa — ¿a su casa?, ¿la casa de un Deveinder?,
no, ¡la casa de un chico! — aquí no estás segura, los humanos no son muy
comunes “libres por la calle”, si te hubieras cruzado con otro tipo de
Deveinders tal vez no hubieras tenido la misma suerte — le dijo medio
regañándola por inconsciente y tratando de darle confianza a la vez.
Aníca se sintió aturdida
porque él no le iba a hacer nada aunque era Deveinder pero también lo agradeció,
al fin alguien que la iba a ayudar.
De hecho la “casa” de él era
un Departamento, no parecía de los que son muy baratos en lugares pobres como
la mayoría de los jóvenes con su primer departamento, el de el aunque no era de
los más caro era bueno.
— Bueno, esta es mi casa — le
dijo entrando y ella siguiéndolo — mi nombre es Sonler Rustterh (ruster) — le
dijo sonriendo en forma amigable, ya había notado que el chico era amable y muy
agradable — ¿Cuál es el tuyo? Y de paso ¿me podría decir cómo y porque estás
aquí?, tu no pareces de una ciudad Deveinder o ¿me equivoco? — indago curioso y
un poco preocupado pero por ella.
— Hmm, bueno, yo me llamo
Aníca Syhón (Shión) Sakume y no sé porque estoy aquí la verdad — eso decepciono
a Sonler, eso lo haría más complicado — yo solo toque el muro azul y como que
lo atravesé, y luego no me dejaron volver, creo que creyo que no era una humana
y bueno después de animarme decidí venir aquí porque no sabía a dónde más ir —
le conto, Sonler pensó que la chica tenía mala suerte y el suerte de haber decidido salir.
— Hmm…se que tu historia
debería importarme un poquito más pero… — le dijo dudoso, si, Aníca ya sabía a
qué se refería, sería raro no hallarse a alguien que hiciera lo mismo.
— ¿Quieres que te explique lo
que es Syhón? — Sonler asintió, ella ya se esperaba eso, todos lo hacían, ¿tan
inusual era el nombre?, bueno, para ella era normal porque lo tenía desde
siempre.
— Si, ¿quisieras…? — aah,
Sonler era tierno con todo, bueno, un chico lindo con apariencia de timidez como
no iba a serlo.
— Syhón es mi segundo nombre
— le contesto y vio que él iba a replicar — y si es un nombre, no es delito
tener nombres raros eh — lo silencio molesta infantilmente — y además Sonler no
es muy común que digamos — le contraataco.
— De donde yo vengo si lo es
— le contra resto Sonler.
— Pero aquí no y yo me puedo
llamar como mis papas quieran — replico ganando la batalla.
— Ok, ok, ya no discutamos —
la tranquilizo, no quería caerle mal a linda chica porque ella le había caído bien a él — Hmm pues si esta
complicado porque se supone que no deberías poder pasarlo — le dijo hablando de
su hazaña con el muro, si ella también estaba dudosa sobre que paso — al menos
no te encontraste con un Angel Negro
y mejor conmigo que soy perteneciente a una de las razas que apoyan la idea de
respetar a los humanos y no con los
ángeles negros que son los principales en contra de tu raza — le dijo
aplaudiendo su buena suerte pero solo consiguió asustarla, Sonler era muy
despistado y ni lo noto.
— ¿Y tú que eres, Sonler? —
le pregunto más calmada.
— Ah, ¿yo?, un Vampiro — le
dijo muy relajado, Aníca abrió bien grandes los ojos.
— ¿Qué? — exclamo alarmada
con cara de espanto — ¡como que un vampiro! — replico con miedo.
Sonler leyó el
miedo en sus ojos y noto lo que pensaba.
— No te traje para beberme tu
sangre si es lo que piensas — le advirtió un poco ofendido — yo nací en el
tiempo en que mi padre ya apoyaba a los humanos asi que desde siempre eh tomado
sangre artificial, no tengo el instinto de preferir la sangre humana — le conto
recuperando su buen humor.
— Ah, lo siento — se disculpo
apenada — no fue mi intención ofenderte — se disculpo mas, Sonler parecía un
buen chico.
— No importa, asi está bien —
le resto importancia — debo llevarte con los altos mandos, con mi padre, él te
ayudara, pero de noche, cuando casi no haya Deveinders, ahora es peligroso.
— ¿Por qué? —
— Bueno, es que no te deben
hallar hasta que estés segura porque no hay nada que impida que te hagan daño,
solo hay unos pequeños tratos con los humanos sin importancia, no hay leyes que
se traten de proteger los derechos de los humanos y varios en especial los
Ángeles Negros no lo tienen mucho cariño a tu especie — le informo, a Aníca no
le sorprendió mucho pero aun asi se sintió mal, obviamente tenía alguna
esperanza de sobrevivir pero ahora tenía a Sonler, al menos algo bueno — por
eso debo llevarte a escondidas, mi padre está viviendo en el centro de esta
enorme ciudad y yo solo estaba aquí temporalmente pero él vive lejos,
tardaremos como una hora en llegar y no te deben hallar antes — le advirtió
cauteloso, sino se cuidaban Aníca estaría en problemas.
Ella asintió seria, sabía que
pasar por una ciudad llena de Deveinders no era un juego.
— Ok pero… ¿y qué rayos hago
hasta entonces? — estar aburrida supuso.
— Ya sé, veamos tele — dijo
con cara de felicidad — pero antes…
El se paro y camino hasta el
refrigerador de donde saco algo parecido a un cartón de leche rojo y blanco,
Aníca supuso que no era leche lo que tenía dentro. Se lo toma todo completamente
y muy rápido, Aníca lo miro sorprendida.
— Te lo tomaste como agua, de
verdad te gusta más la falsa que la real — dijo sonriendo por el curioso
evento.
— Pues si — dijo riendo un
poco — oye vi que traes un reproductor contigo, ¿qué canciones traes? — Si, ese
era el amor de Aníca, su música, prácticamente la amaba.
— A pues yo oigo muchas de
los Deveinders — le dijo tímida, a ella le gustaba cualquier música, incluso la
que no entendía.
— Yo igual de los humanos —
dijo sonriendo, tenían algo en común.
Ambos escucharon un buen rato
música, realmente tenían algo en común, ambos amaban igual la música de todo
tipo además de que resultaron tener los mismos gustos en muchas otras cosas.
— ¿Oye Sonler… —
— Puedes decirme “Son” o
“Sonle” como te guste más, solo los adultos me llaman Sonler — le aviso
sonriendo — ¿y que querías preguntar? —
Ella lo miro apenada, ojala
tuviera suerte, después de todo, se estaba esforzando en pedirlo.
— Bueno, Son, ¿tienes
comida?, me perdí en ese muro a la hora de comer — a Sonler le dio ternura, esa
chica le parecía muy especial.
— Si tengo, espera, voy por
ella — le dijo riéndose un poco, tanta timidez para eso, si él lo haría con
gusto — pues tengo de muchas, ¿quieres comida humana o prefieres ver como sabe
nuestra comida? — Esa última oferta no se le hizo muy tentadora pero quizás…
— Hm, pues me da curiosidad
saber cómo sabe su comida pero trae de repuesto la humana por si llego a
vomitar — le aviso temerosa, esperaba no morir, por algo decían, “la curiosidad
mato al gato”.
— Ok — dijo sonriendo — eres
muy graciosa — ella le caía muy bien incluso sin esforzarse, Aníca se le hacía
especial, para él, lo era.
Entre risas y risas se hizo
de noche, ya era la hora aunque la humana tenía bastante miedo de morir joven.
Al menos el protector que tenía parecía confiable y lindo, digo, confiable y
fuerte.
— Bueno Aníca, llego la hora
de irnos — Aníca creyo escucharlo decir, “llego la hora del suicidio” aunque lo
desecho porque Sonler no parecía temeroso a la vista — nos iremos caminando
para no levantar ninguna sospecha — ah, se refería a los poderes de él que
quien sabe cuáles eran.
— Ok — le dijo medio calmada
~ tengo algo de miedo, Sonler resulto bueno pero quien sabe los demás ~ pensó
temerosa.
Suspiro cansada y temerosa,
realmente no quería salir de ahí pero tenía que, ni modo que le pidiera Sonler
asilo por unos días antes de enfrentarse a eso o algo asi, el no quería eso y
quizás ni siquiera por cortesía aceptaría, lo más normal era que se fueran
ahora.
Sonler la vio suspirar y supo
que tenía miedo, que ganas de decirle que mejor se quedaran pero ella seguro no
confiaba tanto en él como para permanecer juntos viviendo ahí, el lo haría con
gusto pero ella seguro no, seguramente estaba temerosa pero ansiosa por poder
regresar con su familia a su casa, y el jamás la volvería a ver, esa era la
parte del plan que no le gustaba.
Ambos salieron de ahí y
comenzaron a caminar por las calles de Valfherrak (valferak) como le había
dicho Sonler que se llamaba la ciudad la cual era una de las más importantes
del mundo por tener a tantos líderes de las razas más poderosas habitando ahí.
Aníca moría de miedo, de vez
en cuando miraba Deveinders en la calles, era de noche asi que solo estaba lo
malo, lo delincuente y maleante pero con poderes sobrenaturales, ¡estupendo!,
solo ella podía acabar asi. Son le tomaba la mano y trataba de tranquilizarla
cuando la notaba nerviosa.
Cuando cruzaban el centro
“alguien”, un Deveinders miro de lejos a Sonler y sonrió gritando su nombre
mientras alzaba la mano.
Sonler maldijo en su mente,
¡porque justo ahora!, miro a Aníca, no quería pero tenía. Con pesar supo que
debía hacer y rogaba que no saliera mal.
— Mira Aníca, vez a ese
idiota me saludo — señalo al idiota en cuestión — para no levantar sospechas
debo ir con él, espera aquí hasta que me zafe de él y luego nos vamos — a Aníca
no le agrado el plan pero tuvo que resignarse — no te preocupes — la
tranquilizo y camino hacia…el idiota.
No hablo mucho con él cuando
noto algo raro, agudizo mejor sus sentidos y supo que lo que pasaba no estaba
bien, venían demasiados Deveinders y pudo notar que eran agentes especiales,
habían venido por ese algo extraño que pasaba en la ciudad y lo único extraño
aquí era una humana nueva recién salida de un domo y sin rastro alguno de
contacto Deveinders, limpia y por eso, una anomalía que no se podía dejar
pasar.
— Lo siento pero hay algo que
debó hacer — se disculpo rápido y fue donde había dejado a Aníca con mucha
prisa.
— ¡Hey, Sonler! — le grito el
Deveinders confundido pero Son lo ignoro, ahora solo importaba Aníca.
— Aníca, rápido, vete ellos
ya te encontraron, vete y cuando los pierda te busco, sé que es peligroso y
tienes miedo pero en cuanto me vean contigo te atraparan, aunque fuimos
cautelosos ya se dieron cuenta de que estas aquí — le dijo preocupado, a Aníca
no le gusto y menos porque en realidad no había otra salida que el que ella se
fuera solita por caminos con Deveinders — no tengas miedo, te hallare — le
aseguro.
— Tengo miedo pero si no hay opción — suspiro y se fue sin
Sonler, su única protección y único amigo ahí, ojala si la hallara porque si no
estaría en problemas.
Aníca comenzó a correr por
las solas calles de la ciudad pero cuando escucho a los soldados se escondió
con miedo, un poco después oyó como se acercaban a su escondite asi que salió
de ahí con miedo a ser atrapada y mirando atrás para ver que los soldados no la
hubieran visto.
En su huida choco con
alguien, otra vez no se movió ni un centímetro, sabía que no era Sonler y lo
miro, si, Son era un angel pero el de acá no se quedaba atrás, parecía un dios
griego o un adonis o no sabía qué pero atractivo, definitivamente atractivo.
Era alto, su piel era blanca,
muy blanca pero aunque era blanca no se veía como la de los muertos, parecía
blanca pero tono nieve, su cabello era no muy corto entre rubio y café muy
claro, sus ojos eran grises casi negros y llevaba ropas oscuras.
— Una humana — su voz era
seria pero no hayo repulsión en ella, el solo la miraba sin emoción pero sin
asco o desprecio. Misterioso.
Muy rápido casi de la nada
aparecieron alrededor de ellos muchos soldados con ropas tan oscuras como las
del muchacho frente a ella.
— Joven Eitan, gracias por
detener a la fugitiva, la llevaremos con el Líder ángel — dijo con respeto unos
de los soldados.
El que era “Eitan” miro a la
muchacha frente a él pensativo.
— Asi que es mi padre quien
la busca — dijo con su misma voz seria pero condenadamente seductora, Aníca no
podía dejar de mirarlo cuando él hablaba, cuando paraba volvía a la realidad, a
su triste realidad pero hablaba de nuevo y otra vez a no dejar de mirarlo.
Esperen, este hermoso ser
venia de algo tan malvado. Imposible.
El la miro serio y muy metido
en sus pensamientos, ella tenía algo, no lo comprendía del todo pero no quería
dejar de mirarla, en parte, agradecía a su padre que se la llevara y en parte
no porque tendría que dejar de mirarla o en realidad, de admirarla.
Fin del Capítulo 02.
Escrito
por Cristal Rosenberg ~ Blue Rose
~ Cruce con un Vampiro ~ Cap 02 ~
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