Capitulo 004 – Comienzo de una Extraña vida
Intento e intento sonsacarle
información a Karanei pero no pudo, no hubo modo, nunca dio su brazo a torcer,
o se hacia la sorda y ponía excusas tontas, pero no le decía nada. Estuvo muy
preocupada, no tenia deseos de dormir en “su habitación”.
“¿Qué demonios querían con
ella?” nunca paro de cruzar por su mente.
Y lo más bonito de todo, a
oscuras, todo resultaba aterrador…
Camino por los elegantes pasillos, entro por una elegante
puerta a una habitación, no, era un comedor, ahí la esperaban, ¿Eitan y su
padre?, ambos la miraron sonrientes, ¿Por qué?
Se sentó en una de las mesas, ahí también estaba el
tal Trover y Karanei
¿Cómo no los había notado?
De repente se oyeron extrañas voces, sonidos inusuales
pero ninguno parecía notarlos.
De pronto, algo puso sus manos en sus hombros, eran,
negras, muy negras, volteo su cabeza y ahí estaba un chico de cabello negro y
piel blanca, solo sus manos eran negras, pero no un negro normal, no de piel,
era como si estuvieran pintadas o algo por el estilo.
Le sonrió tétricamente y alargo una mano hasta ella,
entonces, Eitan lo detuvo, negó con la cabeza al desconoció y luego la miro a
ella y le sonrió sinceramente o asi parecía.
Después le tomo la mano y la ayudo a levantarse y vio
que ya no estaban con todos en el comedor sino en un jardín, él la miro con
dulzura y le sonrió acariciando su mejilla con ternura.
Luego de él salieron unas enormes alas de plumas
negras que estaban a sus costados y salían de su espalda, eran grandes y
hermosas y no causaban temor.
De la nada, hubo sangre, sangre de verdad, por el
suelo y sobre los rosales.
Pronto sintió que había alguien atrás, estaba
tranquilo parado justo tras ella, era castaño y de piel blanca pero como había
una inusual neblina, no se notaba el rostro, cuando ella quiso voltearse para
verlo, todo se ensombreció.
Despertó nerviosa, había
tenido sueños raros pero este les ganaba, no entendía absolutamente nada en el,
¿Qué pasaba?
Quizás solo era el estrés de
estar ahí, eso debía de ser…
Para su fortuna, no volvió a
soñar nada asi, tuvo tranquilidad a partir de que volvió a descansar.
En el día siguiente Anica comenzó
a despertarse, que raro era, había dormido en esa habitación, “varen” fuera lo
que fuera. Y se había quedado muy sorprendida al entrar, era muy grande e
increíblemente lujosa, la cama era por demás cómoda y aun lado a la derecha
había una inmensa ventana por donde se veía el jardín trasero, el cual al
parecer, si tenía flores, demasiadas, era hermoso, nada en comparación al de
enfrente. Ya comprendía aun menos toda esa situación, es que, era por de mas,
inusual, incomprensible, no entendía nada, era una simple humana ¿no?, la
consideraban inferior ¿no?, entonces… ¿Por qué la llevaban al cuarto más
hermoso que hubiera visto en su vida?, ¿Qué planeaban hacer con ella?. Entonces
de golpe le llego una idea o más bien recuerdo. “Es una de las cosas más
importantes y casi imposibles de hallar en el mundo”, esas habían sido las
palabras del Rey Angel, ella era importante, ¿para qué?, no sabía, pero era
importante.
Suspiro. Ah, todo eso era
demasiado para ella, era tan confuso y conflictivo, ¿Qué rayos esperaban hacer
con ella?, nada parecía tener sentido.
Alguien inesperado entro en
su habitación en ese momento.
Anica recordaba ese cabello
tan inusual pero tan llamativo que le había gustado tanto, como no hacerlo, el
dueño era su misterioso extraño que conoció
en la noche.
Eitan entro lentamente y con
cara apenada. Parecía estar avergonzado de algo y cohibido, algo que Anica no
entendió ni cuando hablo.
— Lo lamento — soltó y Anica
lo miro confundida — mi padre no siempre…bueno, no siempre le da por respetar
los derechos de los demás — dijo cohibido y apenado.
¿Se disculpaba?, ¿Por qué?
Anica se perdió en sus
pensamientos un poco.
~ Qué lindo es ~ pensó ensoñadora por un segundo y reacciono — no
entiendo — le dijo confusa ya salida de su ensoñación, con Eitan podía perderse
horas en su mirada. Era algo difícil no hacerlo. Pero, que quería decir con
eso, ¿para que había venido?
Eitan sonrió y le contesto.
— Me estoy disculpando — ella
le parecía tan linda.
— Eso sí lo entendí — le dijo
un poco confundida…
Eitan entendió que quería
decir y la corto antes de que siguiera.
— El porqué ¿Cierto? — dijo
sonriéndole amablemente.
Anica asintió.
Eitan se puso serio pero no
molesto, seguía con esa mirada amable.
— Yo no pienso como él, no
puedo cambiar lo que él manda pero no quisiera que pensaras que soy igual, en
especial si me acabas de conocer — le aclaro sincero y esperanzado.
Esa afirmación a Anica le
gusto pero debía asegurarse un poco, no podía ponerse feliz todavía.
— ¿Tú no piensas que soy un
ser…bueno, pues…inservible en comparación con tu especie? — le pregunto
nerviosa y un poco cohibida. No quería oír una mala respuesta.
— No — excelente, pensó ella — claro que no — afirmo seguro — yo no soy
asi — le aclaro igual de seguro pero más relajado, es que no podía dejar que
ella pensara que era como su padre, eso sería horrible, el no quería eso — y
como ya te dije, te pido perdón por mi padre, no sé qué es lo que quiere
contigo pero yo no tengo nada que ver — se disculpo de nuevo, por nada que
tenía que ver con él — no tenía una opinión clara de los humanos pero tu
pareces divertida, y no me molesta que digas insultos de él , no eres la
primera, estoy bastante seguro que no serás la ultima — le conto más relajado y
ella sonrió un poco.
Anica suspiro recordando su
situación y entonces hablo.
— ¿Porque nos odia? —
— Bueno, simplemente no cree
que deban ser valorados, como si nosotros fuéramos superiores o algo asi — le
conto apenado por lo que su padre pensaba, el podía dar fe que cambiaba su
forma de pensar de una a otra cuando más le convenía, a veces resultaba muy
hipócrita, sobre todo por una razón.
Anica sonrió, Eitan no la
veía asi.
Antes de que los dos
muchachos pudieran continuar charlando una mujer rubia entro en la habitación
con una bandeja de comida en las manos.
— Hola pequeña — la saludo
sin percatarse del otro visitante — te traje comi…daa — se trabo al ver a el
hijo de su Amo, justo ahí — príncipe Eitan, ¿qué hace aquí? — le dijo con tono
de reproche.
— Aah, yo solo vine a… — se
trabo sin saber que decir y opto por el escape — bueno, ya me voy Kara, tu
sigue con lo que hacías — le dijo extremadamente nervioso pero ocultándolo, más
o menos.
Eitan se volvió hacia la
puerta y comenzó a ir hacia ella pero Karanei le hablo en voz baja.
— Joven Eitan —
— Hm? —
— Recuerda que le dije que
debía preocuparse cuando una habitación en especifica la ocupara una señorita —
le recordó, aunque no era necesario, el solo lo recordaba, nunca había
entendido ese mensaje en clave de Karanei pero sonaba importante.
— Si, ¿por…? — la miro
intrigado, ¿Qué le diría?, con Kara nunca se sabía.
— Es esta y hay una jovencita
en ella justo ahora — le aviso.
Eitan la miro confuso y
preocupado. ¿Qué demonios planeaba su padre con Anica?
— Oiga, Joven Eitan — lo
llamo cambiando repentinamente el tono de voz por uno más sugerente — solo por
curiosidad, ¿le gusta la linda humana?
— le pregunto dejando a Eitan desprevenido, ¡por qué Kara era tan suspicaz!, se
sintió acorralado y desprotegido, solo quedaba algo, correr.
— Hay, mira Karanei, ya es
muy tarde, debo irme, adiós — le dijo muy rápido y nervioso y entonces se fue.
~ Hhhmmm…
más obvio no se puede, príncipe Eitan ~ pensó Karanei con diversión — oye
pequeña, te traje comida — miro a Anica que había sido ignorada hasta ese
entonces — ahora que ya se fue el lindo distractor creo que podrás comer — le
dijo para incomodarla, no sería la primera que muere de amor por él, pero ella
era muy notoria, para el que miraba con atención, como Karanei.
— Hey, espera, yo n-no…no… —
comenzó a “intentar” excusarse toda trabada.
Karanei se rio un poco y tuvo
piedad de ella.
— Ya, está bien — le dijo
sonriendo — toma tu comida — le extendió la charola para que la tomara.
— Eh…Karanei, este…yo.. —
comenzó a decir pero no se animaba o no hallaba la forma.
— ¡Qué!, ¿no la quieres?,
pero si está muy buena — le dijo hablando de la comida, la cual, Anica apenas
había comenzado a probar.
Anica suspiro, Karanei era muy suspicaz para algunas cosas, y tan mala
para otras.
— No es eso — le corto
rápidamente — quisiera que me dijeras sobre eso de lo que significa este
cuarto, ayer no me explicaste — le recordó, genial, Karanei, esta vez, no tenia
escapatoria.
— Mira pequeña, te voy a
explicar cómo esta todo aquí, yo solo soy alguien que está aquí para servir, no me está permitido decir cosas
que no se me ordenaron, ellos te dirán después si eso quieren — le dijo muy
seria, al parecer asi era, tal y como Karanei se lo había dicho, y lo peor era,
que asi, la condición de Karanei tal y como era, era mejor que la ella, una
simple humana, que ni sabía que le vendría.
— Pero… — Anica la miro
suplicante, esperando que se apiadara de ella.
— Lo siento — se disculpo la
rubia sirvienta. Tenía pena de ella, sobre todo por la “especial” acción que
ella iba a tener que desempeñar, estaba muy segura que no le iba a agradar,
sobretodo porque no estaban tomando en cuenta su opinión y seguramente, nunca
lo harían.
Anica dio un suspiro, esta
vez de resignación.
Mientras en otro lado dos
hombres sombríos hablaban sobre el mismo tema que las mujeres, pero ellos
poseían más información.
— Señor, ¿para qué necesita a
la humana? — pregunto de pronto Trover que tenía esa duda desde que la
chiquilla llego, o desde que se supo que era — yo definitivamente no se mucho
sobre los humanos Originales pero… ¿Por qué son importantes? — Su amo lo miro
imperturbable, tan frio y serio como siempre pero aun asi le dio el suficiente
interés a su subordinado y decidió aclarar su duda.
— En la antigüedad de nuestro
planeta, muchos milenios atrás, nosotros teníamos un ADN idéntico al humano
normal, sin la contaminación, cercas de nuestro planeta había una Luna muy
especial, tenia componentes inusuales de los que nunca se supo, por asares del
destino algo fallo en ella y prácticamente se estrello contra nuestro mundo en
fragmentos, eso nos modifico y creo las razas Deveinders que ahora existen, por
esa razón ella es de utilidad, porque ella será muy capaz de… —
En otro lugar había un
tercero pensado en lo mismo que los anteriores, Eitan seguía dándole vueltas a
que era lo que su padre quería con su nueva admiración, lo cual, lo confundía
un poco, no sabía que le pasaba, pero no estaba dispuesto a cambiarlo.
~ Me pregunto qué querrá mi
padre con Anica, ¿Qué demonios planea?, será mejor que no intente nada malo
contra ella o estaba vez no me quedare pasivo, pobre de él si le hace algo, no
se lo permitiré, pero hasta entonces, seguiré con la duda de que quiere hacer,
no lo entiendo, ya afirmo que no la quiere matar o encarcelar, además de que comenzó
a tratarla como huésped, entonces, ¿Qué será? ~ Eitan cada vez se confundía mas
en sus pensamientos, antes ya no intentaba entender a su padre, eso hace mucho
había notado que era caso perdido, era una pérdida de tiempo porque no
lograrías nada pero ahora, necesitaba saber, aunque sería muy difícil,
realmente…comprender a ese hombre.
Por detrás apareció una
sirvienta castaña joven.
— Príncipe Eitan, su padre lo
llama, debe venir — le hablo con amabilidad y respeto.
— Ya voy — contesto sin
ánimos.
Ambos se fueron hacia la
casa, Eitan siguiéndola a ella, le indico el camino hasta que entraron a una
habitación, una de las muchas que su padre usaba para simples reuniones.
Y ahí la miro.
~ Eh?, ¿Anica?, ¿ya dirá para
que la quiere? ~ pensó confuso, curioso y preocupado.
— Eitan — llamo el Rey ángel
a su hijo — esta humana será tu prometida
— dijo señalando a Anica, no falta decir que ambos pusieron los ojos lo más
abiertos que podían, luego vino la confusión y al verla en el rostro de su
hijo, el rey hablo — sabes bien que incluso mezclando entre ángeles negro las
habilidades se pierden ya que se mezclan las habilidades especiales de cada ser
y esto hace que las nuevas generaciones no obtengan mejor fuerza ¿no? — Eitan
asintió, aun confuso — pues con los humanos Originales eso no es necesario, ese
evento no ocurre y el ADN se amolda y perfecciona — oh oh, ya no le gustaba a donde iba esto — por eso tendrás grandes
herederos si su madre es ella — dijo volviendo a señalar a Anica, Eitan sentía que
lo habían golpeado muy fuerte y que ya no funcionaba bien — esto es una orden,
no una petición — le advirtió viendo su cara que no expresaba mucho pero lo
conocía y sabía que estaba a un segundo de replicar como pocas veces sucedía — como
buena prometida, le darás a mi hijo de tu sangre — eso fue para Anica, eh?, ¿Qué, que?, ¿ella qué?, sangre?, Ella?,
¿Por qué?, ¿Qué hizo?, nacer?, su sangre?, enserio?, ¿Por qué?, Anica no
pudo pensar más que en cientos de más preguntas como esas.
— Ah… ¿Qué fue lo que dijo? —
le pregunto al que quisiera responder aun con sorpresa.
— Trover — el sirviente miro
a Eitan — ¿oí bien?, tu mejor que nadie me lo puedes decir — le pregunto tan
confuso y sorprendido que le costó articular palabra, el no supo ni como lo
logro.
— ¿Qué fue lo que entendió? —
le pregunto el Trover, siempre servicial.
— Que ese padre mío odia
humanos quiere que me case con una — le contesto poniendo cara de sorpresa ante
sus propias palabras.
— Ah, no, si comprendió bien —
le dijo sin problemas.
— Eh? — esa fue la incrédula
voz de Anica, bueno… no todos los días estabas comprometida.
Fin del Capítulo 04.
Escrito por Cristal Rosenberg ~ Blue Rose ~
~ Comienzo de una Extraña vida ~ Cap 04
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