Capitulo 001 – El Inicio de Todo
Hace muchos años el mundo era distinto, solo lo habitaban
humanos, en aquella terrible noche para los humanos llegaron al mundo los
autonombrados Deveinders, su llegada trajo muchos problemas, de los Deveinders
emana un toxico extraño que enfermo a los humanos y fue el mismo que consumió
su anterior planeta, con el tiempo se desarrollaron Curas para el veneno
Deveinder aumentando la fuerza del cuerpo en todos los sentidos y lograron
salvarse aquellos que sobrevivieron a la inmensa explosión que causo la llegada
de las miles de naves al mundo, la cual reacomodo literalmente los países.
Los humanos fueron obligados a desarrollar mejores formas de
vivir dado al toxico Deveinder pero se dice que los humanos no infectados o
infectados parcialmente podían volverse superiores gracias a la cura, esto se
descubrió después de algunos años que la cura le fue implantada a todo ser
humano aun viviente. Los “nuevos humanos” llaman Originales (Seres humanos Completos) a los anteriores libres del
veneno pero son excepciones casi imposibles de encontrar dispersas por el mundo
incluso sin que ellos mismos sepan lo que son dado que los genes se traspasan
por herencia y se sobreponen a los de los infectados.
Han pasado 50 años desde la llegada de los Deveinders al
planeta pero a ellos los humanos no les interesan en lo más mínimo asi que los
humanos se ven obligados a vivir en ciudades protegidas por campos de fuerza o domos como son llamados.
En una escuela de Nueva Medali (anteriormente ahí se hallaba
la ciudad de México), año 2365.
Una maestra daba su clase como de costumbre.
— Hace 50 años, en el año 2315 los Deveinders llegaron a
nuestro mundo
— explico la maestra — ¿alguien sabe cuántos Deveinders no tienen forma humana? — pregunto, algo que obviamente mucho no sabían, excepto por dos pero una estaba en la luna.
— explico la maestra — ¿alguien sabe cuántos Deveinders no tienen forma humana? — pregunto, algo que obviamente mucho no sabían, excepto por dos pero una estaba en la luna.
— Pues yo sé de cinco razas nada mas — respondió una chica
del salón.
— No, todos tienen forma humana solo que muchos tienen
transformaciones cuando usan su poder — corrigió otra alumna.
— Es correcto Laurena — dijo la maestra.
~ Hm, yo ni sé nada de los Deveinders solo que mi abuela
tenía 15 años cuando cayeron las naves ~ pensó una chica de cabello café oscuro
~ ah como quisiera que acabaran las clases ~ pensó fastidiada.
La clase paso con normalidad y al fin termino.
— Hey tu — le habla una chica con cabello violeta oscuro.
— Ah, Matsuri dime, ¿qué quieres? — le pregunto.
— Oye Aníca, ¿a la salida vamos a ver el escudo de cercas?
me entere de un lugar en el que no vigilan mucho — le pregunto Matsuri, quería
ver de cercas eso, nunca tenia oportunidad aunque siempre había sabido de ese
lugar.
— ¡Estas completamente loca o que! — dijo Aníca, su amiga
enserio la sorprendió, los humanos en especial los jóvenes les tenían prohibió
hacer eso — ¡no podemos! — sabía que Matsuri estaba medio loca pero no tanto.
— No hay ninguna regla que diga que no podemos ir a verlo,
además, no solo los Deveinders no pueden atravesarla nosotros tampoco, anda
quiero verla — rogo Matsuri haber a asi su amiga le hacía caso, si las
descubrían a Matsuri no le pasaría nada, ella tenía contactos aunque Aníca no
supiera de ellos, solo debía convencer a su mejor amiga y listo.
— Bien, vamos, de todos modos a mí también me da curiosidad
saber cómo es el otro lado, dicen que aunque es de color azul es como un vidrio
y puedes ver lo que pasa afuera — Aníca cedió a la curiosidad. Se iba a arrepentir.
— Ok entonces a la salida de la escuela vamos a ver el muro
azul — dijo Matsuri con mucho ánimo. El
ánimo se le quitaría y justamente mañana.
Después a la salida de la escuela Aníca y Matsuri estaban
hablando.
— Te lo juro Aníca, Shon no es más lindo porque es imposible
— dijo Matsuri embelesaba, a veces Aníca odiaba su exageración pero ni modo.
— Matsu estas exagerando un poquito no crees — pero como si
su amiga “eufórica número uno” le fuera a hacer algo de caso.
— Claro que no, aunque si nos vamos a los mas lindos que
hay, entonces esos son los Deveinders, hay no sé cómo le hacen para ser asi, y
son tan geniales — comento Matsuri. Aníca rodo los ojos, su amiga era
incorregible.
— Pues yo quisiera saber cómo es que le hacen aquí para que
podamos ver cosas como programas que se transmiten en el lado de ellos y más
aún porque son canales hechos por ellos — dijo Aníca.
— No seas aguafiestas Aní — le dijo Matsuri — solo imagina
como se ve, yo solo conozco los lindos paisajes abiertos por las fotos que mi
familia logro salvar el día de la Revolución
Deven y por tele, me estas desanimando cuando estoy feliz por ver lo que
hay ahí, y además a mi no me interesa como le hacen, deben ser aburridos
trámites legales odiosos.
— Hm eso es cierto —
acepto Aníca — además de verdad quiero saber cómo es, aunque también tengo
curiosidad por saber que pasa del otro lado no quisiera ayarme a un Deveinder
de ninguna manera — dijo con miedo.
— Aunque quizás si lo vemos ni lo reconozcamos, ya oíste a
la maestra Hatori, todos los Deveinders tienen forma humana — comento Matsuri.
— Tienes razón, muchas veces me pregunto cómo serán, yo
hasta tengo un libro donde están muchos tipos de Deveinders conocidos pero aún
así no logro saber o darme idea de cómo es uno —
— Mira ya llegamos de tanto caminar — dijo Matsuri — y mira
es como un vidrio casi transparente de verdad se puede ver todo afuera.
El inmenso muro azul era un escudo para evitar que los
Deveinders atacaran a los humanos, todas las personas del mundo vivían en
ciudades asi, solo los Deveinders podían ir libremente por los lugares abiertos
y recorrer los hermosos paisajes que ahora Aníca y Matsuri solo podían ver de
lejos a través del muro.
— Todo es como en las fotos que nos an mostrado — dijo Aníca
emocionada — ojala pudiéramos verlo desde haya, ¿cómo habrá sido todo cuando mi
abuela tenia quince? — se pregunto.
— Yo que voy a saber pero seguro que era mejor que esto, no
es muy divertido ver lo que hay detrás de este muro cuando sabes que no lo
puedes atravesar — se quejo Matsuri mientras pone sus manos en el muro azul —
ven ya vámonos Aní, fue más triste de lo que esperaba.
Fue bastante deprimente y como no si ellas cuando habían
nacido ya los humanos no podían disfrutar de su libertad a su antojo, solo
podían conocer los lugares por imágenes y vistas de lejos, nada más.
Un ruido interrumpe sus pensamientos, era una música que se
oía de algún lugar.
— Matsuri, tu teléfono — le aviso con enojo y fastidio, solo
a ella se le podía olvidar que asi sonaba su celular. A veces no sabía cómo no
la ahorcaba o como su mama no la mandaba a una manicomio o al menos a clase
para retrasados mentales, al menos ahí habría alumnos que le ganaran pero
maestros que si la aguantaran, con lo loca que estaba quizás la echaban, mejor
no, se rio de su ocurrencia.
— Ah mira, es mi mama — dijo Matsuri y recordó algo
importante — ¡rayos!, olvide avisarle que iba a llegar tarde, va a matarme
Aníca — Aníca rodo los ojos con fastidio, otra vez.
— Debiste decirle, eh Matsu —
Matsuri contesta su celular sin muchas ganas.
— Ah mama ¿como estas? —
— ¡No me digas eso!
¡Como que como estoy niña! mejor el donde ¿donde estas? — dijo la mama de
Matsuri por el teléfono muy enojada.
— Este…yo..bueno, estoy con Aníca, ya voy mama — le contesto
Matsuri muy nerviosa.
— Ah? Con cual Aníca? —
pregunto confundida la mama de Matsuri.
— Con Aníca Sakume, mi mejor amiga, hay mama — la regaño
Matsuri.
— Ah con saku-chan, a
bueno pero ya vente, saku-chan también debe ir a su casa —
— Oye Aníca me perdonas pero ya me debo ir, ¿si puedes irte
sola verdad? — le dijo Matsuri mientras llamaba un taxi.
El taxi no tarda en pararse dejando a una Aníca con el seño
fruncido y estrangulando mentalmente a su mejor amiga, quien le diría que no la vería más.
— Claro me encanta quedarme abandonada, porque no, puedes
dejarme aquí, sola — se quejo Aníca enojada y pone una cara pensativa ~ hmm,
yo también quiero saber lo que se siente tocar ese muro, de todos modos no pasa
nada si lo hago — dijo acercando su mano al muro.
Extendió levemente su mano y comenzó a caminar hacia el muro
pero cuando lo toco perdió el equilibrio ya que su mano sin ninguna lógica
atravesó el muro, pudo mantenerse en pie pero noto que ya no estaba del lado
del muro del que debería y obviamente…se
asusto.
Se dio la vuelta dispuesta a regresar pero un guardia
regresaba y la vio, ella se asusto un poco y aun mas cuando el levanto una
pistola mostrándole que no le gustaba nada la idea de que ella estuviera tan
cerca de un muro humano.
Ella iba a decir algo, quizás tratar de convencerlo que ella
no era una Deveinder pero no la dejo.
— ¡Largo Deveinder! —
— Espere yo… —
— Será mejor que te marches a tu ciudad antes de que accione
la alarma y haya más guardias aquí — la amenazo — ¡vete! — grito.
Ella retrocedió ante esa idea, ya que, no le quedaba de otra, empezó a hacerse para atrás y
alejarse de su ciudad, no quería morir tan joven pero luego lo pensó
mejor, quizás solo había cambiado la forma en la que iba a morir.
— Y ahora que hago aquí — dijo derrotada mientras miraba a
unos cuantos metros del paisaje que estaba frente a su ciudad otra ciudad, pero
esta se sentía diferente y lo era.
Fin del Capítulo 01.
Escrito por Cristal Rosenberg ~
Blue Rose
~ El Inicio de Todo ~ Cap 01 ~
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