Capitulo 003 – Destino Inesperado
Los soldados apresaron a
Aníca y se la llevaron acompañados del muchacho con el que ella había chocado,
Eitan. Fue llevada hasta una algo tétrica mansión a las afueras de la ciudad.
Bueno, tétrica era una palabra redundante, era la casa de terror de la peor
película del mundo, y mala porque de susto no querría ni verla. Era inmensa y
gris claro, alrededor de oscuridad, tenía un jardín pero sin flores, aunque
quien sabe por otros lados. No, ese lugar daba demasiado miedo, esos nunca
tenían flores, para su desgracia por la imagen linda al menos la calmaría.
~ ¿Qué me harán? ~ pensó
Aníca con miedo, realmente ya estaba dudando de no morir joven.
— Quédate aquí hasta que el
señor de los Ángeles decida que hacer contigo — le dijo uno de los hombres que
la apreso, Aníca no comprendió muy bien qué es lo que decía, cuando dijo Angel
al parecer no había querido decir que ese era su nombre.
— Pero yo ni sé quién es ese
“Señor de los Ángeles” — dijo con voz quedada y débil, realmente tenía miedo y
solo quería salir de ahí.
— Pues claro, que vas a saber
tu — exclamo molesto e irritado por molestarse con un ser inferior — el Señor
de los Ángeles es el líder los todos los Ángeles Negros — oh oh, ¿Cómo?, que le había dicho, junto el hombre que menos debía
encontrarse, como es que solo ella tenía tan mala suerte.
~ ¿El qué? ~ pensó queriendo
morir ~ justo el que dijo Son que menos me debía hallar, no se vale ~ se quejo
molesta en sus pensamientos ~ de seguro dice, “esa mocosa morirá” o algo asi ~
pensó muy deprimida, no era su día, ella nunca le daba importancia a los
problemas pero esta vez no tenia forma de salirse del, no sabía cómo, estaba
más que seguro que no la contaba, nunca hubiera esperado que su vida acabara
asi.
Los hombres se fueron dejando
sola a Aníca en una habitación con un angel negro vigilándola del otro lado de
la puerta cerrada.
Unos minutos después esos
mismos hombres entraron a una gran habitación que tenia al fondo un enorme
escritorio con un hombre viendo documentos en el. Ese mismo hombre no se
molesto en siquiera mirarlos, poco pareció importarle que ellos estuvieran ahí.
— Señor encontramos a una
humana del otro lado en la ciudad,
esa era la anomalía que se detecto — le informo uno de los hombres.
— ¿Qué “otro lado”? —
pregunto con desinterés.
— Viene de dentro de un domo,
mi señor — le contesto el mismo angel negro de antes.
Al instante en hombre de
cabello café tan claro que parecía rubio dejo de ignorar a sus subordinados y
los miro con sorpresa e impresión, pocas veces alguien lograba dejar esas
facciones en su rostro pero esta era una excepción.
— ¿Cómo que una humana de ese otro lado? — Replico molesto — eso
es imposible, de eso mismo se aseguraron los humanos, se supone que no pueden
atravesar sus propias murallas — replico aun más molesto y exaltado — ¡cómo es
que esta aquí ella! — reclamo enfurecido, no lo sorprendían todos los días.
— No lo sabemos mi Señor — se
excuso uno de los ángeles negros.
— Averígüenlo — exigió
autoritario y de mal humor — si no se les ocurre como podrían empezar por
preguntárselo a ella, inútiles — les aclaro para que no le salieran con una
estupidez como acostumbraban.
— Si, como ordene Amo — dijo
con respeto un hombre de cabellos purpuras que recién entraba a la sala.
— Ah, aquí estas Trover, en
ti si puedo confiar, sé que no me defraudaras, ve y cumple con la misión que
les di — le dijo impresionantemente más calmado que antes, su hombre de
confianza, como no cambiar de impresión y de esperanzas de resultados también.
— Por supuesto, no fallare en
algo tan simple — le dijo el angel oscuro con mucha confianza — disculpe amo —
lo llamo con respeto — ¿desea que su hijo este presente?, después de todo él
fue quien la hayo en realidad — le pregunto Trover con tranquilidad. El también
le tenía miedo a veces pero sabía que su amo no quería guerreros inútiles y
sumisos, quería respetuosos pero hábiles.
— ¿Enserio?, ya se me hacia
raro que cumplieran esta tarea aunque sea un poco bien — dijo con ironía el
Líder de los Ángeles Oscuros, se puso a pensar un poco, sopesando la idea de su
fiel guerrero — bueno, tienes razón mi hijo estará presente y yo también si lo
pienso mejor, un humano común es cualquier cosa pero un humano en esta ciudad
en la que no pueden estar es muy diferente — decidió serio, y se levanto para
ir a averiguar junto con sus subordinados, que demonios pasaba con la inusual
mujercita que habían encontrado.
— Señor, no sé si deberíamos
tener delicadeza con ella — le pregunto uno de los ángeles negros con
indecisión sobre si debían ser bruscos con la pequeña, era uno de los pocos que
no eran muy fríos ni crueles en su raza, una excepción que casi nunca se veía
pero fuerte, no por nada le servía al rey de su raza.
— ¿Y por qué? — le interrogo
su líder algo confundido.
El hombre no sabía cómo
explicarlo bien, no le salía, su amo daba miedo pero debía esforzarse por la
pequeña niña.
—Bueno, no es una guerrera, ni siquiera mujer — eh?, eso paso por la
mente de varios incluido el líder Ángel.
— A que te refieres, ¿es o no
es mujer? — le pregunto un tanto exasperado, el no era de paciencia.
— Bueno, si y no –su amo se
exaspero– es una muchacha, muy joven y a simple vista parece muy frágil, yo me
pregunto cómo es que llego aquí y si lo hizo apropósito — explico el ángel.
Esperaba esta vez si haberse entendido, lo que él quería era que se apiadaran
de ella y no la maltrataran ya que no era una guerrera.
— ¡Por supuesto que lo hizo a
propósito, Idiota! — replico otro de los hombres. Uno de cabello negros.
— Quieres apostar — replico
el de antes siguiendo sin dudar de la chica, se veía frágil y con miedo, además
se atonto por lo hermoso del joven amo, parecía tierna y se dejo engañar por el
rostro del muchacho, cosa que denotaba su inocencia, no comprendió ni a simple
vista que ese joven era el futuro líder de la raza que mas pisoteaba a la suya
solo por ese rostro. El no podría dudar de esa pequeña ni en sueños.
— Bien, si tengo razón y la
tengo, tendrás que pagarme lo que yo quiera y si de casualidad ganas yo te pago
lo que quieras — aposto “el idiota que quería morir” como lo llamaron todos.
— Acepto — dijo aun
defendiendo a la pequeña olvidándose de donde estaba y en presencia de quien.
— Oigan ustedes dos, como se
atreven a hacer sus tonterías frente a nuestro líder — les reclamo Trover
molesto, si, había miedo y también respeto asi un mayor y más poderoso pero
también había lealtad.
— Perdónenos — dijeron ambos
bajando la cabeza y con miedo, uno más que otro, el que defendía a la chica
sabía que había hecho lo correcto aun y con todo. Su amo era frio y
desinteresado pero era justo, quizás lo dejaba pasar, quizás no.
— Son caso perdido — dijo su
líder con desinterés, esa era la clave, se habían salvado — vayamos entonces,
me hacen perder mi tiempo.
Aníca está algo temerosa pero
también…aburrida, llevaba mucho en ese lugar y ella era de las que se
impacientaban a los cinco segundos de no tener nada que hacer.
— ¡Hay!, ya ni de perdis tengo mi reproductor, no es justo, ya me
aburrí — se quejo y suspiro derrotada — si me va a llegar la hora, pues que me
llegue de una vez, ya me canse de estar aquí, un poco mas y creeré que hay
alguien cuando estoy hablando sola, bueno, quizás exagero pero si va a venir
alguien que ya llegue de una maldita vez — se quejo molesta.
Alguien abrió la puerta de la
habitación, era un joven mujer rubia, debía tener unos 25 y era increíblemente
bonita, pelo ondulado y brillante, hermoso, un rubio único, Aníca juraría que
ella seria modelo si fuera humana y de su lado del muro.
Y le agrado que viniera por
una sencilla razón.
~ Al fin señal de vida ~
pensó aliviada — oye, ¿quién eres? — le pregunto curiosa, la rubia no se veía
peligrosa y mostraba una cálida sonrisa.
— Me mando mi Señor a que
viniera por ti — le contesto con voz delicada y refinada, si, ella era de esas
mujeres que ves pasar y mas que envidia te da admiración.
Dejo de admirar y retomo sus
palabras, Ya le había llegado la hora, viendo el lado positivo ya no tendría
que estar esperándola con nervios y aburrimiento.
Un poco más tarde en una
habitación distinta pero igual de oscura que el resto de la mansión, también
eta adornada con muchas cosas un poco góticas per elegantes y estaba bien
iluminada pero con un toque sombrío, ahí se hallaban muchas personas y entre
ella el líder de lo ángeles oscuros y su hijo, además de otras personas.
— Papa, ¿Qué hacemos aquí? —
pregunto Eitan con su mismo tono serio de siempre, su padre no parecía estar
interesado en tomar su opinión en cuenta, al menos, más de lo usual.
— Vamos a averiguar todo
sobre la mocosa que trajeron — le respondió sin mostrar demasiado interés, el líder
de esos ángeles era asi, bastante imperturbable la mayoría del tiempo aunque
había sonado un poco irritado, se ponía de mal humor muy fácil, o más bien, lo
ponían de muy mal humor muy fácil.
Eitan suspiro, porque su
padre nunca le tenía algo de piedad y clemencia, no pedía un padre amoroso,
solo un que no pareciera importarle tan poco su opinión o deseos.
— ¿Y qué hago yo aquí? —
tenía que preguntar puesto que su padre solo le había dicho, “Eitan muévete” y
se había ido y el tubo que seguirlo sin entender, definitivamente su padre no
era el más considerado y de eso estaba seguro.
— Porque quiero y punto — le
dijo bastante tosco, Eitan ya estaba acostumbrado pero aun asi, aunque no
quisiera admitirlo, el tenia interés en la humana de la que se hablaba, una parte
de él tenía miedo de que su padre le hiciera algo malo y la chica se moriría
sin que él pudiera saber siquiera su nombre, eso es lo que no quería.
— Bien — accedió resignado,
el era su primer hijo asi que tenía más atención de su parte que los demás pero…seguía
siendo casi nula comparada con el normal y el nunca parecía tener interés en su
opinión.
— Bueno, ya llegamos — le
dijo la rubia acompañante que tenia.
— ¿Y qué es esto? — le
pregunto Aníca muy extrañada y confundida.
— Asi que tu eres la mocosa que
hallaron mis hombres en la ciudad — hablo el líder de todos, arrogante,
soberbio y con una mirada fría, como viendo a un animal pequeño y molesto que
tenia suerte de poder estar en su presencia, claro, era el líder de la raza que mas despreciaba a los humanos,
pensó Aníca.
Aníca se fijo en todo a su
alrededor y encontró a…el ser más hermoso del mundo, digo, el chico con el que
tropezó en la noche. Se quedo observándolo un rato, era lindo y su cabello era
lindo, lástima que lo compartiera con ese malvado…
~ No puede ser… ~ pensó
incrédula ~...es…su…hijo ~ pensó aun mas incrédula y asimilando la noticia,
llego a una conclusión ~ que mala suerte tiene ~
— Oye mocosa ¿qué miras? — le
reclamo Trover molesto por la falta de respeto en su mirada, como se ponía a
mirar a los dos ángeles negros más importantes del mundo con un tatuaje de
extrañeza en su rostro.
Aníca pasó por alto el
“mocosa” y un poco intimidada decidió responder.
— Es que… — comenzó dudosa —
creo que es su hijo, pobre — continuo señalando con el dedo a Eitan y mirándolo
con pena bastante real.
Todos en la sala la miraron
sorprendidos, por su valentía, por su osadía y porque el comentario daba algo
de risa que apenas y pudieron disimilar, Trover solo la miro extrañado y sorprendido,
en parte porque tenía razón, si bien no se iba a reír, tampoco le daba
precisamente enojo.
Por otro lado los dos
protagonistas de la conversación la miraron aun mas shockeados que Trover,
entre lo increíble del asunto y bueno, ella dijo algo muy raro que curiosamente
hizo que “casualmente” la gente mirara para otro lado y se tapara
“ocasionalmente” la boca con una mano, no todos pero si varios.
— Ya me acostumbre a lo que
todo mundo dice de mi papa pero esa no la había oído, es buena — dijo Eitan muy
calmado después de reaccionar a lo que la chica dijo, la verdad, quería reírse
un poco pero no era adecuado y su papa lo regañaría demasiado.
— Eitan! — lo reprendió
molesto, como se atrevía esa chiquilla y como su hijo se le ocurría decir eso —
tu niña, mejor di como llegaste aquí — le dijo a Aníca tratando de calmarse pero
aun en un tono molesto.
— Pues es muy largo… —
comenzó a relatar — primero toque el muro azul y lo atravesé como si no
estuviera ahí, eso me asusto porque se supone que no se puede, intente regresar
pero el guardia creo que creyo que era Deveinder y no me dejo, después camine
hasta la ciudad para ver si me ayudaban a volver y ahí conocí a un vampiro o mejor dicho, me
tropecé con él, a él le gusta más la falsa que la real quien sabe porque, su
nombre es Sonler, me llevaba con su papa para que volviera a mi ciudad cuando
tuve que separarme de él porque me perseguían esos señores que me trajeron aquí
aunque de todos modos me hallaron cuando choque con su hijo y asi termine aquí —
termino su relato.
— Un Sonler que le gusta más
la falsa… — dijo Trover pensativo, ya tenía sus ideas — oye humana, ¿te dijo su
apellido? — le pregunto sin sonar muy tosco, estaba demasiado interesado en la
información como para preocuparse en tratarla como inferior, cosa que de vez en
cuando se le olvidaba hacer a menos que pusiera siempre atención a lo que
hacía.
— Dijo que se llamaba Sonler Rustterh
— contesto sin problema, no es que le fueran a hacer algo a él ¿no?, dijo que
su papa era importante.
— Rustterh?, el hijo del rey
vampiro te ayudaba, esos torpes y su idea de paz — se quejo el líder de los
ángeles con molestia, Aníca miro sorprendida al hombre, ¿dijo Rey? — Pero no te
creo lo de que atravesaste ese muro, ni nosotros podemos — agrego mirando a
Aníca, el sabia que eso era imposible.
— Claro que sí! — replico
ella — aunque mejor me hubiera quedado del otro lado — dijo deprimida, para
alguien eso no paso por alto pero se mantuvo, aparentemente, imperturbable.
El rey angel muy seguro de lo
que pasaría pero solo para derrumbar las mentiras la humana ordeno que hicieran
un prueba sobre su “teoría”.
Rato después fueron a otra
sala que parecía más un laboratorio, ahí llevaron a Aníca hasta un parte donde
tuvo enfrente algo parecido a su muro, de hecho igual pero del tamaño más o
menos de una puerta y tenia metal negro alrededor de el.
— Este es un muro igual al
tuyo pero más pequeño aunque con la misma fuerza, solo tiene este tamaño pero
si dices que lo puedes atravesar entonces será como cruzar una puerta abierta
para ti — dice el líder Ángel muy convencido de que tenía la razón.
Sabía que atravesar ese muro
era imposible, los humanos habían analizado hasta el cansancio a los Deveinders
que podían, era imposible el lograrlo, había logrado vencer una ciudad mal
protegida hace unos años, con magia poderosa habían quebrado “el muro” como
ellos lo llamaban, era igual que un cristal quebrado, a pesar de ser energía,
esta permanecía solida, se hallaron los planos del domo y se encontró que unas
horas después de ser destruido los fragmentos “en pie” se desintegrarían y
desaparecerían pero también se hayo una forma de aislarlo y gracias a lo que tenía
alrededor podía seguir existiendo la energía y con la fuerza normal, pero jamás
lograron traspasarla, jamás, era duro decirlo pero habían tenido suerte y en
parte habían hecho cosas sucias y tratos de traición para lograrlo, aun asi,
nunca pudieron entender cómo funcionaba ese aparato, ni siquiera de que estaba
hecho, nada, solo algo era seguro, aun asi, solo conservado entre ese metal
oscuro, era inatravesable.
Aníca se encogió de hombros y
con simpleza se dispuso a atravesar “la puerta”, como ella sabía, paso
exactamente lo mismo que antes, ese muro igualmente, fue tan sólido como el
aire, o hasta menos, Aníca ya sabía lo que vería del otro lado asi que no le
extraño el ver todos esos rostros asombrados por algo que según ellos, era
imposible, y supuestamente para ella también era imposible, al menos, hasta
hace poco.
— Rápido examínenla y díganme
el porqué — exigió el líder Angel alterado a sus científicos.
Aníca quería llorar, solo
dios y ella saben cuantas maquinas le pusieron encima, algunas mas aterradoras
a la vista que otras, además la inyectaron o le sacaron sangre varias veces.
— ¿Qué pasó con esa chica? — pregunto
el Rey algo impaciente y exasperado pero disimulado, su ya normal para todos
tono tosco.
El científico se mostro muy
serio, lo que diría era más grave y único
de lo que se esperaba.
— Mi señor –suspiro serio– la
muchacha es…una humana completa, es decir, una humana Original, como sabe,
nosotros los Deveinders, descendemos de una raza igual a la humana pero
evolucionamos hace mucho tiempo, este hecho ah ayudado a las investigaciones de
los humanos sobre nosotros y en esto se basaron para construir ese “muro”, el
cual no permite atravesar tanto humanos como Deveinders, pero ellos se basan en
el ADN humano no puro, es decir, contaminado por la esencia Deveinder, esta
chica de aquí, tiene un ADN libre de cualquier imperfección, es pura, única,
una en millones — explico con calma y seriedad.
— Esa chica, ¡¿es una de las
cosas más importantes y casi imposibles de hallar en el mundo?! — exclamo el
angel negro rey un poco sorprendido e incrédulo pero noto que su sirviente no
jugaba.
El líder de los ángeles sopeso
lo que le acababan de decir, era algo muy importante, ella era única, no
existían muchos de esos humanos en todo el mundo, era algo casi imposible.
Debía pensar muy bien qué hacer con esta oportunidad, había tantas opciones,
cual era la más indicada, la más important…
— Karanei, lleva a nuestra
“invitada” humana al cuarto Varen — ordeno serio, Karanei pensó, pobre chica, aunque tuvo suerte pero solo
asintió a su amo y se llevo a la humana del brazo.
— ¿Adónde me llevas? —
pregunto Aníca confundida y algo temerosa.
— Al cuarto que me indico —
respondió ignorando la preocupación de la chica olímpicamente.
— ¿Y cuál es ese? —
— Ese cuarto no es que tenga
un nombre, varen es algo que me dijo para indicar lo que quiere hacer contigo y
aunque no es la muerte no sé si te vaya a gustar — le respondió tratando de
ignorar la mirada acusadora que la pequeña le daba.
— Es oficial, ya me asustaste
— le dijo Aníca algo preocupada, no podía ser nada peor que la muerte, ¿o sí?
— No te asuste pequeña, no es
tan malo — le dijo tratando de clamar y reparar su error.
— ¿Volveré a tener mi
felicidad? — pregunto irónica.
— Te llevare ahí, ya sabrás
cual será tu destino, a su debido tiempo — le corto sin responder nada, Aníca y
ella sabían la respuesta a la evasión, un NO.
La indefensa humana se quedo
pensando cual sería su futuro ahora, y
Ahí.
Fin del Capítulo 03.
Escrito por Cristal Rosenberg ~ Blue Rose
~ Destino Inesperado ~ Cap 03 ~
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