Hola, este… solo les aviso que encierro entre dos de estas à )) P (( los pensamientos
DESTRUCCIÓN DE LA FELICIDAD
Todo esto empieza hoy…
Soy una vampiresa, mi nombre es Tanalia, yo nací en la familia Darkur, un Clan de vampiros muy antiguo y poderoso que es de los pocos que respetan a los humanos y no están en la lista de los cazadores, pero aun asi, somos algo problemáticos ya que…peleamos a muerte con los Licandro, otra familia de vampiros, yo no sé cuál es la razón pero la guerra lleva una eternidad. Yo soy la segunda heredera al liderazgo de mi familia después de Marcus mi hermano mayor, el cual cambio mucho, verán, para este tiempo las familias ya no pelean pero no es porque ya no quieran hacerlo, el problema es simple, el Consejo de Vampiros se arto de nuestras peleas y nos obligo a hacer la paz a fuerzas, parte de ese trato era intercambiar miembros por un año para crear más amistad entre ambos lados y mi hermano regreso hace seis meses después de estar todo un año en la mansión Liceo que es en la que vive el líder y sus más cercanos, el ya no es el mismo y no me dice por qué y para colmo ahora me estoy resignado a que dentro de unas horas estaré en camino a vivir un año con los licandro igual que mi hermano, oficialmente…es la destrucción de mi felicidad.
Casa Darkur.
— Porque rayos tengo que ir con esos licandro que ni conozco, pero todo esto es culpa de mi torpe familia, si no tuvieran esa obsesión por los licandro no tendría que dejar de vivir en mi casa un año — se quejo Tanalia muy molesta, ella que culpa tenia de que su familia y la Licandro fueran unos estúpidos totales con peleas infantiles llevadas al extremo, bueno, técnicamente no sabía cuál era la razón de la guerra y eso solo lo hacía ver más infantil aun.
Todos los Darkur se quedaron callados, fingiendo como que la cosa no era con ellos. Tanalia rodo los ojos, típico de su familia, el ser tan maduros.
— Hija, yo tampoco quiero que vayas pero es una Orden del Consejo de Vampiros — hablo un alto hombre de cabellos café oscuro y ojos rojizos oscuros, su ropa era oscura y al parecer era el padre de Tanalia aunque parecía tener 35, claro, era una vampiro. El realmente no quería que su hija fuera ahí en especial después de…
— Si, es que tú no puedes decirle que no al torpe consejo — se quejo un joven un poco mayor que Tanalia, el joven tenía el cabello negro azulado y ojos iguales a los de su padre o quizás hasta más oscuros.
— Todavía te odia por mandarlo a la casa de los Licandro, papa — comento Tanalia, ella no lo decía del todo cierto, se refería a que estaba enojado pero su padre estaba seguro de que el odio era literal.
El hermano mayor de Tanalia, Marcus, había aceptado ir sin problemas a ese lugar porque no le veía algo malo pero por como volvió todos jurarían que él se arrepentía con el alma de haber aceptado pisar la Mansión de los Licandro.
— Sí, me doy cuenta — acepto muy a su pesar el líder de los Darkur. Su hijo nunca más fue el mismo desde que el cometió ese error que ahora hacia que se planteara la posibilidad de que jamás volvería a ver a su hijo tan alegre como antes de irse, no, antes de que el arruinara su felicidad hace medio año.
— Hija, ¿ya empacaste todo para tu visita con los licandro? — pregunto una feliz mujer de cabellos anaranjado intenso, seguro su madre.
— ¿Mama, porque estas tan feliz? — le pregunto Tanalia a su madre extrañada por su comportamiento, la enviaban al matadero y aun asi ¿estaba feliz?, ¿qué clase de madre era esa Sahara de Darkur, eh?
— Las peleas entre esta y esa familia ya me hartaron — respondió recordando el fastidio por el odio sin sentido entre su esposo y el líder de los Licandro, bueno, si había una razón pero era tan estúpido que aun después de siglos ambas familias nunca se hartaran de eso.
“Ah” dijeron padre e hija a unisonó, la esposa y madre los había asustado.
Sahara de Darkur frunció el seño con fastidio.
— Odio cuando se ponen de acuerdo para responder lo mismo, dejaran de ser padre-hija — se quejo molesta.
— ¿Tanalia, cuando te vas? — pregunto Marcus Darkur curioso. No quería despedirse tan pronto de su pequeña y querida hermanita menor.
— En una hora — contesto deprimida y desganada. Al menos algo bueno de eso, se encargaría de saber porque su hermano ya no sonreía y asi, le sería mucho más fácil volverlo alegre de nuevo.
— Ven, acompáñame — le dijo y se volteo yendo hacia la puerta de salida.
— Ok hermano — le contesto siguiéndolo.
Caminaron hacia afuera de la “pequeña casa” unos minutos hasta llegar a un jardín y se sentaron en un árbol que se hallaba retirado de todo.
— ¿Qué hacemos en tu lugar preferido, Marcus? — ese era su lugar preferido, desde que regreso de con los Licandro.
— Quédate aquí hasta que tengas que irte — le pidió, la iba extrañar y como no si era su hermanita, su pequeña niña favorita, la había adorado desde que nació y de ahí en mas había sido lo único que le había importado de verdad, bueno, eso hasta que piso la casa Liceo encontrando lo que ahora no tenía pero aun asi Tanalia ocupaba una inmensa parte de su corazón y de ahí jamás saldría, solo seguiría ocupando más espacio con el tiempo.
— Contigo —
El asintió — Hmhu — su hermano sonrió, Marcus era tan importante para ella como ella para él.
— Ok —
— Tanalia — la llamo. Tenía un tanto de tristeza, nunca se había separado de ella desde que nació, era casi como su hija aunque aún seguía como hermana pero la extraño mucho cuando estuvo haya, le hizo falta en sus últimos días ahí y ahora que estaba tan triste no sabía cómo soportaría no tenerla, tenía a Dru con el pero aun asi Tanalia era mas cálida.
— ¿Qué? — lo miro intrigada y curiosa.
— Te voy a extrañar hermanita — soltó y ella le sonrió.
— Yo también — claro que lo extrañaría pero tenía una misión incapaz de cancelar, saber la verdadera razón por la cual ya no sonreía como antes y con el único propósito de arreglarlo.
Ambos hermanos se quedaron hasta que termino su última hora juntos, después regresaron a la “casa” por el equipaje de ella y ahora estaban en la entrada despidiéndose de Tanalia. Nadie quería realmente que Tanalia se fuera porque era como lo que llenaba de vida ese lugar, si todos estaban medio locos y eufóricos todo el tiempo pero Tanalia siempre sonriente y feliz era como una luz extrañamente cálida que todos querían cercas, se tendrían que resignar, con mucho pesar claro.
— Papa, será mejor que no sea tan malo ese lugar — comenzó — o ya verás cuando regrese — Lo amenazo, asi era Tanalia, cero chica débil y frágil. La timidez y cobardía nunca quedaban acorde con su descripción, solo la chica coqueta y muy valiente que en verdad era.
Su papa el valiente adulto hizo esto…
— Pero porque yo, si fue el consejo el de la idea — se quejo el hombre “adulto” y “maduro”.
— Pues tú aceptaste, así que tú me las pagas — concluyo. ¿Tanalia si que era muy blanda y flexible verdad?
— No es justo — se quejo de nuevo el hombre adulto.
— Quieres dejar la tontería Ilian para que nos podamos despedir de Tanalia — lo regaño su esposa, Ilian Darkur a pesar de ser el líder de su clan era el hombre más infantil del mundo si quería. El mas jovial y terco, todas sus cualidades y sobretodo defectos lo hacían parecer el hombre menos apto para el cargo de líder de un clan tan antiguo tan grande como el Darkur pero él podía ser imponente y tenía mucha fuerza y valor, algo que solo se veía en él cuando la situación lo demandaba, con su familia siempre era infantil, alegre y muy torpe aunque aun asi Tanalia lo quería, era su lindo padre a pesar de todo lo que podía llegar a hacer para que cualquier otra ya no lo quisiera de progenitor.
— Adiós Tanalia, te voy a extrañar — le dijo un atractivo chico de su misma edad y cabello café.
— Adiós Arcus y yo también te voy a extrañar — Tanalia sí que lo iba a extrañar.
— Adiós primita linda, oye me avisas si hay chicas lindas en esa ciudad — se despidió el que al parecer era el primo de Tanalia, un chico un poco mayor que ella y menos que Marcus, tenía el cabello plateado aunque casi parecía blanco y la piel clara, la de Tanalia era un poco más oscura, la de ella era un poco bronceada.
— Adiós primito perver, y si, te aviso si veo — le contesto su inusual despedida, ese chico no podía ser más mujeriego porque le inventarían una nueva palabra derivada de lujurioso solo para él.
— Te voy a extrañar — soltó el y como no si era su primita preferida la que se iba. No era justo, porque no se llevaban a Dru, el mundo sabía cuánto todos lo agradecerían.
— Yo igual — era su primo divertido, como no extrañarlo a él y a su “divertida” forma de ser.
— Hija, ya se te hizo tarde, ni modo pero ya no pues seguir despidiéndote de todos como quieres — le dijo su madre sin muchos ánimos. Tampoco quería que su Tanalia se fuera pero este trato era bueno para todos, no quería que un día le digieran que un Licandro había matado a su esposo o alguno de sus hijos, eso la mataría.
— Está bien, adiós mama — se resigno. Le entristecía dejarlos pero esto era por un bien mayor, Marcus, el lo valía, además, no sería tan difícil, ella no era débil y no le daba miedo no estar cercas de los suyos, y Marcus, Marcus lo valía.
— Adiós, cuídate, y haber si te consigues un lindo novio haya — le dijo con mas animo. Eso no le gusto a alguien.
— ¡¡Por supuesto que No!!! — gritaron Ilian Darkur y Marcus Darkur, el padre y el hijo, “maduros”.
— Papa, hicimos un trato, cuando cumpla 16 ya puedo tener novio y tú no te metes en mis asuntos — le recordó, el universo entero sabia cuanto le habían encantado esos años a Ilian Darkur en los que su hija no tenia novio y rechazaba a todos los que lo intentaban, como los iba a extrañar.
— Pero faltan unos días para que cumplas dieciséis — se lamento el vampiro “Maduro” y “Adulto”.
— Ya lo sé — dijo con felicidad marcada en el rostro, a Ilian no le hacía feliz la idea.
— Tanalia, iré a visitarte — le dijo Arcus — ))ningún idiota me la va a ganar por mas lejos que este de mi(( — dijo en su mente.
— ¡Enserio! ¡Qué bien! — dijo — así no me sentiré tan sola, en especial porque no creo que Marcus quiera poner ni un pie en la casa de los licandro — miro a su hermano.
— Quizás te visite en u-unos seisiete u ocho o nueve meses — si, Tanalia adivinó.
— De verdad tu ni volviendo a nacer pisas la casa de los licandro, ¿cierto? — le pregunto a su hermano.
— Claro que, si — no iba a mentir, el odiaba a alguien ahí en especial, el que le quito lo que más quería, Leoeh Licandro.
— Bueno, ya me voy a mi destino cruel que me consiguió mi padre — se ríe. Lo dijo en broma pero aun asi a Ilian Darkur no le gusto.
— Oye! — se quejo el insultado.
Tanalia se despide con la mano de todos los que estaban en la entrada para decirle adiós y se sube a un auto negro el cual la lleva a la estación de trenes.
Sube a su tren y comienza su viaje.
— ¿Me pregunto cómo será mi vida junto a los licandro?, ¿o como serán ellos?, ¿les caeré bien o mal? — dijo pensativa — ¡no es justo!, yo ni siquiera planeaba participar en la guerra entre los darkur y licandro cuando todavía estaba y ahora estoy en un tren hacia vivir junto con ellos, de verdad no es justo — se quejo. Pero se recordó que esto no era una vacación con mal destino sino una búsqueda secreta de lo que más le importaba en esos momentos.
Una media hora después Tanalia llega a su destino y tomo un taxi que la llevo directo a los Licandros. La mansión Liceo.
Tanalia bajo del auto y se encuentro con una de las casas más lujosas que jamás hubiera visto y que fuera el atardecer no ayudaba, sin duda era una mansión digna de ser fotografiada. Ella si tuviera una cámara lo hubiera hecho.
— ¡Wow, esta mansión es muy hermosa!, ¡que linda es!, los licandro seguro pueden definirse como gente rica y engreída, ojala que solo me este imaginando lo de engreída — susurro asombrada y preocupa, después se fue caminando hasta la casa de los licandro y abrió la inmensa puerta.
Al entrar ve a los habitantes de esa casa, los jóvenes licandro la miraban con indiferencia y en forma que si la mirada matara, Tanalia ya habría muerto, en especial un chico escondido entre las sombras en un lugar apartado en la oscuridad de la habitación, la cual tenía sus cortinas inmensas cerradas. Sin duda una mansión lujosa, con gente engreída habitándola.
— ))Ah, con que este es el amor que sintió mi hermano, genial(( — pensó Tanalia con sarcasmo.
— Hola, tú debes ser Tanalia Darkur, yo soy Leo, el líder de los Licandros — le hablo un hombre de unos 35 años y cabello tan claro que parecía blanco al igual que su piel.
— Sí, soy yo — respondió — y oiga ¿la mirada no mata verdad? porque si me siguen mirando así seguro que no me salvo — pregunto irónica y burlándose un poco, ellos se lo buscaron al mirarla asi.
— Ustedes enserio me sorprenden, primero les caía muy mal el anterior visitante y luego se llevaban bien con el... — a Tanalia le empieza a interesar la conversación cosa que no pasa desapercibida por los licandro jóvenes — ...y ahora otra vez están haciendo lo mismo, quien los entiende, dejaran de ser hijos de sus padres — termino el regaño, el se sorprendió mucho de su cambio con Marcus Darkur una vez que lo conocieron y ahora con su hermana menor otra vez volvían a lo mismo, sin duda los habían traumado y no iba a negar que el también era uno de los culpables.
Todos los Licandro miran hacia otro lado como si la cosa no fuera con ellos, Tanalia comenzaba a creer que esta familia era gemela perdida de la suya.
— ))¿Mi hermano era su amigo, entonces porque odia tanto este lugar?(( — pensó sorprendida.
— ))¿Qué rayos querrá?, es una darkur seguro tiene un plan tras esa linda cara, ¡oye idiota! ¡En que estás pensado! ¡Deja de mirar lo linda que es y ponte serio!, pero es tan difícil, si existen los ángeles, creo que ella es uno, ¡ya debó dejar de mirarla en esa forma!, es una darkur, por más preciosa que sea no me voy a fijar en nada de ella, ha pero es tan linda, no!, ya imbécil! ¡Deja de mirarla!, ¡concéntrate!(( — pensaba un chico de cabellos plateado claro escondido entre las sombras, el que peor miraba a la nueva visitante.
— Oiga, ¿quién es ese que esta escondió ahí junto a la esquina? — le pregunto curiosa Tanalia al líder de los Licandro, el se sorprendió aunque ella no entendió el porqué.
— Es increíble — dijo asombrado “quien sabe por qué” como pensó Tanalia.
— Eh? —
— Eres la primera persona en mucho tiempo que se da cuenta de la presencia de mi hijo Eitan, nadie lo había hecho desde hace mucho, ni siquiera los que viven aquí — respondió y Tanalia comprendió…menos.
— ¿Por qué? —
— Mi hijo es muy reservado y a él le gusta ser pensativo, no le interesan mucho las cosas a su alrededor y por eso su presencia casi no es notada ya que está metido en su mundo e ignorando a los demás — contesto. A Tanalia le pareció inusual pero no dijo nada, cualquiera era como quería, sobretodo un vampiro, aunque le pareció interesante y quiso saber más de él.
— Y ¿cuántos años tiene él? —
— 17 —
— Ah, es un año más grande que yo —
— Tienes 16? —
— No pero los cumplo en poco tiempo —
—Aah, mira ven, acompáñame a que te muestre donde dormirás y luego te mando a alguien para que te avise que cenaremos — le dijo.
— Ah, bien — dijo — ))serás muy serio y reservado y todo lo que quieran pero eres realmente lindo, Eitan(( — pensó mirándolo.
Ambos se van por un corredor alejándose de los demás.
Unos minutos más tarde el líder Licandro habla.
— Y ¿Cómo ah estado tu hermano, pequeña? — pregunto dubitativo, como si quisiera hacerlo y a la vez no.
— A bien, supongo que dentro de lo que cabe — dijo recordando lo que ahora era y lo que antes fue.
— ¿Tú sabes lo que paso?, Ilian no me dijo si sabias — le pregunto dejándola sorprendida, algo había pasado, ¿Qué?
— No, ¿de qué habla? —
— De lo de Marcus, pero si Ilian no te lo conto no te lo contare yo, solo aquellos que desde un principio estuvieron enterados pueden saberlo pero los demás no, ese fue el trato con tu padre — respondió dejando mas pensativa a Tanalia, había un secreto sobre el porqué su hermano estaba asi, sin duda ella lo encontraría, para eso había venido.
— Entonces hay una razón para que mi hermano ya no sea tan alegre como antes — dijo pensativa y no se dio cuenta que eso lo había susurrado, el Licandro a su lado mostro una cara de pena al escucharla o más que de pena de culpa.
— Bueno, llegamos, esta será tu nueva habitación — dijo animado — y ahí están todas las estúpidas especificaciones de Ilian — dijo enojado y Tanalia entendía porque, su padre había puesto todas sus cosas como a ella le gustaban pero en una exageración muy grande, debió ordenárselo a el señor leo y por eso el estaba enojado, porque los caprichos de su padre siempre eran exagerados, ella debía de admitirlo.
— Perdón por las molestias que le causo mi padre y si lo hizo enojar mucho — se disculpo. Es que su padre siempre era asi, ya estaba acostumbrada a pedir disculpas y de manera muy educada ya que no le costaba mucho admitir la verdad, tenía mucha costumbre además.
— Está bien — acepto — instálate si es que aun te falta algo por instalar — dijo recordando que tuvo que cumplir el capricho de su “ex” enemigo — y después mandare a alguien que te lleve al comedor para cenar.
El se fue y Tanalia entro a su “Cuarto”.
Tanalia comenzó a desempacar sus cosas y se puso a escuchar música con sus audífonos hasta que un rato después llego una sirvienta que la condujo hasta el comedor.
Noche.
Comedor de la familia Licandro.
Tanalia entro al comedor y se sentó en una silla, había muchos lugares vacios asi que decidió sentarse en uno sin muchos Licandro cerca.
Apenas ella llego todos se quedaron en silencio.
— Groseros — se quejo ella frunciendo el seño, como se atrevían, su familia tenía más clase y eso que eran unos locos completos.
Todos los Licandro se hacen los locos, como que el comentario no era para ellos. Nadie vuelve a hacer ni el más mínimo sonido en toda la cena.
Ella se va enojada y molesta hacia su cuarto. Esos estúpidos Licandro, ya entendía un poco porque su familia no los podía soportar ni en pintura, hasta eran su opuesto natural.
— Ah, esto va a ser horrible, yo no quiero vivir aquí un año — dijo deprimida — ))ya que, me aguantare por mi Marcus(( — pensó resignada.
Eitan se puso a pensar, y como no si estaba junto a la puerta del cuarto de Tanalia espiando. Se había interesado en ella, tenía que admitirlo, espiándola, en su mente puso el pretexto de saber si planeaba algo contra su familia, la verdad, quería ver como estaba, se fue enojada y un poco mal al ser tratada “asi” por su familia y por él.
— ))Creo que no debimos juzgarla sin conocerla, de aquí en adelante me tomare un tiempo para conocerla mejor(( — se dijo a sí mismo con mucha decisión — ))¡rayos, todavía sigo pensando en lo linda que es!, ¡por demonios no dejo de hacerlo!(( — se quejo para sí mismo, esto iba a ser duro, estaba en grandes problemas, sobretodo porque nunca se había puesto asi ni por la chica que más le había gustado en toda su vida.
FIN DEL CAPITULO 01
Destrucción de la Felicidad ~ Capitulo 01
By Blue Rose [Lyzz]
Consejo de Vampiros: vampiros hacedores de las leyes del mundo vampírico, las hacen valer y los demás vampiros les brindan respeto por un pacto que an firmado, si un Clan de vampiros se niega a los mandatos de el muy antiguo consejo se le acusa de traición y es perseguido, apresado y castigado, muy severamente, los miembros del consejo son vampiros muy sabios y viejos aunque no significa que más fuertes que la mayoría, en especial los lideres de los diez clanes más fuertes en el mundo, pero son respetados debido al acuerdo entre todos los vampiros, es para evitar la anarquía y que haiga un descontrol que ni ellos mismo puedan manejar, en concreto, el consejo de Vampiros es la Ley o Policía especial para los vampiros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario