Recién despertaba y miren con lo que me hayo, nada, aburrimiento total,
cero ganas de ir a la escuela, no me sorprende, es lunes, y está nublado y…oh
vamos, a cualquiera le aburre el lunes, pero aun asi me levante, no quería pero
ni modo, ash, que flojera. No era precisamente la peor estudiante existente
pero aun asi, este día me caía mal, no entendía porque pero asi era, era abril,
que tiene de malo abril, nada pero aun asi por alguna razón, tenía algo contra
el mes, bueno, en el fondo y no sé por qué razón
yo tenía la clara idea de que
Abril era el mes de lo extraño…
Eso fue lo que escribí
en mi diario el año pasado en el inicio de abril y no fue tan normal que
digamos, maldito mes, hoy tenia la misma rara sensación que en ese entonces, no
me gustaba sentir el día anormal, si era abril, nunca era bueno…para mí.
Que silencio y paz
había, asi se sentía cuando mi abril iba a ser raro, pero no me gustaba
sugestionarme aunque por otro lado, ese presentimiento no mentía, abril nunca
era normal, cuando iba acompañado de mi. ¿Tendría alguna rara maldición y nadie
me lo habría dicho?, no, creo que eso no, pero aun asi, esto era demasiado
confuso.
Ya que, ignoraría la sensación, justo como siempre, pero quizás ese era
el problema, abril se molestaba conmigo por no tomarlo enserio, ¡oh, mírenme!,
ya estaba diciendo estupideces, nunca fui supersticiosa pero abril me cambiaba.
Mi nombre es Michelle, soy una chica de preparatoria, rubia
oscura, de largo y ondulado cabello hasta la cadera y ojos marrones, con la
piel blanca. Recién me hayo lista para salir de mi casa hacia la escuela, de
hecho, ya cruce la puerta.
El camino fue lento y calmado, no me había ido tarde asi que
porque la prisa, estaba nublado y todo se veía solo un poco opaco, me dio igual,
aquí y en abril siempre era lo mismo. De la nada sentí una rara sensación, no
se veía nadie por ningún lado pero aun asi me sentía observada, no me gustaba
en absoluto, me voltee varias veces hacia atrás pero no vi nada, ¡que
frustrante!
Pero al fin, la escuela, ya estaba harta de sentirme
vigilada, yo no era paranoica asi que realmente no me entendía. Como siempre,
todo estaba tranquilo, casi todos llegaban hasta casi cuando faltaba un minuto
para entrar y el profe hasta como 5 minutos después de la hora de entrar, daba
igual, no interesaba, por mi, que ni fuera.
Mi amiga Kim me saludo con la mano y se sentó en una de las
sillas junto a mí.
— Hola! — me saludo.
— Hola — note que hoy estaba de buen humor, es que Kimberley
era medio especial.
— ¿Y qué hacías? —
— Nada, aquí, aburriéndome — ella no se lo tragaba,
aburriéndome yo, sí, yo era un poco más animada que esto, nunca diría algo asi
si tenía con quien conversar pero no pude evitar abrir mi bocota y dar mi desliz
de tontería con la menos indicada.
— Ya, que escondes — ven, no escondo nada pero esta creerá
que si solo por no haberle dicho, “esperar la tortura (clases)” o bromear con
algo. Kim era la morena mas inusual y justo se llamaba Kimberley, un nombre de
rubiecita clara de ojos azules, que irónico pero nunca se lo mencionen porque
terminan en un hospital.
— Nada Kim, simplemente es abril, es un mes…simple — no supe
ni cómo expresarlo, era un cualquier mes y ya, bueno, era supersticiosa
respecto a él pero, lo que Kim no supiera…
— ¿Simple? — repitió confusa — a mi no me parece, es un buen
mes, como desinado a las mujeres — agrego convencida — pero haya tu, si tienes
algo contra el mes, aunque solo es un mes —
— Kimberley, dije que era aburrido no que lo odiaba, Dramática
— me queje molesta, esta Kim a veces me sorprendía con su “astucia”, nótese el
sarcasmo.
— Hay, no me días Kimberley, maldita sea — se quejo molesta
pero aunque yo ya sabía de su odio por el nombre completo, me valía, ella me
fastidio primero y se lo merecía.
Yo bostece.
— Ah, tienes sueño, por eso el mal humor — me dijo
calmándose e ignorando su culpa, ha maldita, primero me fastidia y luego se
hace la víctima.
— Kimberley — le dije a modo de regaño y advertencia “ya no
fastidies mas”.
— Bien, bien — se calló al fin — pero dime algo, ¿Por qué
odias abril? — ¡Otra vez!, esta chica no se callaba, debería conseguirme una
nueva mejor amiga.
— No lo odio, solo…es un mes raro — le explique.
— ¿raro? —
— Para mí — agregue — ¿recuerdas a Marcus? — ella sonrió,
si, lo recordaba.
— Pues en abril se me arruinaron todas mis posibilidades con
él, además, estabas allí, recuerda como fue y me dices si abril no es malo — le
conté molesta, Marcus era re lindo, odio mi suerte.
— Sí, eso fue malo — al fin me dio la razón.
— Es que recuerdo que a iniciarlo cuando desperté sentí una
rara sensación y hoy desperté y la sentí de nuevo — le explique, no quería mas
tonterías con todo el “amor” de abril para mí.
— Ya, no exageres, solo fue casualidad — me trato de calmar.
— Asi, pues apenas cuando venia aquí mi día se puso raro,
todo el camino me sentí observada aunque no había nadie, ¡como odio abril! — le
conté quejándome.
— Tranquila, seguro no es nada y solo te sugestionas — me
calmo, sí, eso debía ser.
En las clases me puse a pensar en el bombón de Marcus, oh
genial, ya lo llamaba como Kim, no, me estaba asiendo demasiado daño tenerla como
amiga, debía arreglarlo pero después, bueno, como contaba, me puse a pensar en
el, mi oportunidad se fue y el con ella porque se mudo, vaya suerte la mía, ni sé
si lejos o cercas pero ya no estaba, que fastidio, el era lindo.
Las clases pasaron con normalidad y al fin pague mi condena
de hoy…digo, salí de clases a mi casa, cuando llegue estaba algo pensativa,
todo el camino sobre todo entre más me acercaba volví a sentirme observada, no
me gustaba la sensación.
Estaba inusual hoy, decidí irme a dormir a mi cuarto, no tenía
ganas de nada ni deberes tampoco asi que, que más daba. Cuando desperté mi mama
no estaba, la casa estaba sola. No sé porque pero tuve ganas de ir al jardín y
vi algo inusual, en el suelo había algo que se me hiso familiar pero no supe
bien si alguna vez enserio lo había visto. Era un dibujo, una “m” y una “d”
estaban entre un signo de más adentro de un circulo, no lo entendí, no había
niños cercas, quizás los nuevos vecinos de al lado sabían pero mama dijo que su
único hijo era un año mayor que yo, no podía ser.
Lo ignore, siempre ignoraba lo raro en mi vida aunque después
viera que no debía, no comprendía porque pero asi era, creo que era un
distintivo humano o algo asi.
Media hora más tarde mi amiga Lucy me envió un mensaje seguido
de otro de Kim, que debía ir al centro comercial pero ya, locas estas, bueno,
ya que, quizás veíamos una película o algo.
Cuando llegue me tomo un poco hallarlas donde me dijeron que
las viera pero lo que me sorprendió fue lo que vi después, al bombón, digo, a Marcus,
ahí, riendo con sus amigos en una mesa alejada de la de mis amigas.
— Bueno, di gracias — dijo Kim la modesta.
— Gracias, engreída — sonreí, frunció lo labios, y a mí que,
ella se lo busco.
— Oh vamos, no nos dirás que no te agrada ver a “Marcus esta
de diez” de nuevo ¿verdad? — y Lucy también, quizás no solo debía solucionar
eso de ser amiga de Kim, al menos no una tan cercana, la quería pero también lo
suficientemente lejos para que ya no me traspasara sus pervertidas ideas que no
quería en mi mente.
Tan metida estuve en mis pensamientos que ni note que Marcus
veía para acá.
— Miren, ¿esa no es miel? — dijo curioso y alegre. Miel, mi
sobrenombre porque según ellos era muy buena y mi nombre sonaba asi y tenia
esas letras, yo ni los escuchaba, estaba muy lejos de ahí para saber que
decían, además, seguía sin ver que miraban hacia acá.
— Sí, creo que lo es — dijo un pelirrojo que era unos de los
amigos de Marcus antes de que al parecer solo se cambiara de escuela.
— Se ve igual de linda — dijo Marcus sonriendo — oigan,
¿saben si tiene novio? — pregunto sin dejar de mirarme.
— No, no tiene — le contesto su amigo rubio — ¿Por qué? — lo
miro con una sonrisa burlona.
— Es que, me gustaba y no sé, todavía me atrae, asi que,
adiós — después de decir eso el castaño “abandono” a sus amigos y se fue en
dirección hacia mí.
— ¡Hola chicas! — dijo Marcus alegre apenas llego a la mesa
colocándose al lado derecho de mí, yo me sonroje, ¿de donde había salido?
— Ho-ola — si, sé que no fue mi saludo más casual pero él
tiene la culpa, me salió de repente.
— Hola miel, ¿te siguen llamando asi? — me saludo casual y
me miro curioso, yo solo asentí.
— Oye Michelle, pues nosotras ya nos vamos a donde quedamos,
lo siento pero eso te pasa por llegar tarde, nos vemos mañana — se despidió de
mi Kim inventando una rara excusa, yo la quería matar por abandonarme sola con él.
— ¿Ya se ban?, que pena — les dijo Marcus pero de hecho no
sentía pena, me miro — Y tu miel, ¿tienes algo que hacer? — Marcus era directo.
— Este, no —
— Qué bien!, oye, ¿quieres ir al cine? — me pregunto
amistoso. Yo estaba nerviosa pero sabía que tenía que esforzarme por hallar las
fuerzas para decir que sí.
— Claro — ¿esa clara
voz fue la mía?
— Genial!, vamos — se levanto y me tomo de la mano.
¡Ven!, día inusual, Marcus, yo tenía razón y no me miren asi
que nunca dije que mis días eran malos, solo raros.
Mi casi cita con Marcus fue divertida, no nos besamos y Kim
casi grita de desilusión cuando le conteste su mensaje, ah pero que molesta la
niña, Marcus no me invito a nada mas asi que supuse que ahí se acababa, un
golpe bajo a mis ilusiones pero ni modo.
Todo lo demás fue normal dentro de lo que cabe, me fui al
jardín de nuevo y por curiosidad recordé el dibujo en la arena que no supe
distinguir porque se me hacia extraño, lo raro fue que no lo halle, si, sé que
no me estoy viendo lógica, obviamente alguna cosa debió pasa por él y borrarlo
pero el problema está en que no parece que la tierra hubiera estado removida
hace mucho justo en el exacto lugar donde yo lo vi, como si nunca hubiera
existido, estoy segura que no lo soñé, de eso estaba segura. ¿Qué respuesta
tendría esto?, ¿mi abril raro tendría que ver? Quizás.
Ya era de mañana, no quería recordar a Marcus, mi decepción
personal solo se había vuelto aun mas decepción, no le bastaba con una, sino
dos veces. Como sea, ahora lo que me está frustrando actualmente, voy a mi
escuela y otra vez me siento seguida, esto ya me está cansando y para colmo
cuando regrese de la escuela fue igual, una segunda vez me volví a sentir
observada todo el día y mientras estuve sola, no soy paranoica pero ya no me está
gustando esto.
Estuve deprimida por Marcus todo el día, me acosté a dormir
quien sabe cuándo, idiota Marcus, esperaba no soñar con él, o soñar que era
perseguida, sería el colmo.
— ¡Dan!, ¡dan!, ¡juguemos! — decía una niñita rubia con emoción.
— Está bien, Mi — le respondía el niño que no se veía claramente aunque
se notaba que era más alto.
Un visión de una manita dibujando algo en la tierra “m + d” dentro de
un circulo.
— Amigos siempre, si? — pregunto el niño feliz parándose del suelo.
La niñita solo asintió feliz.
Michelle despertó de su sueño confusa, parecía un recuerdo
suyo pero tampoco lo entendía, además, no recordaba que alguien la apodara “mi”,
miro en su reloj, las 5:40, no se había dormido tanto, solo tres horas, bien,
tampoco era poco pero no tanto.
Salió hacia el jardín, últimamente salía mucho al jardín. Bostezó
un poco y cuando miro hacia en frente vio algo inusual en la otra casa, más
bien alguien desconocido, un muchacho rubio pero con el cabello tan claro que
ella juraba que latino, no era, tenía que ser británico y de suerte de E. U.
A., tenía que ser el hijo de los nuevos vecinos.
El saludo con la mano pero pareció por cortesía porque no se
mostro muy amigable, o quizás solo era serio.
Ella camino un poco al frente para acercarse más.
— ¿Eres mi nuevo vecino? — le pregunto cordial, solo para
socializar, bueno, el que fuera lindo también ayudaba pero, solo quería ser
amable.
— Si — esta vez sonrió, quizás Marcus era lindo pero él era
un modelo, creo que hasta tenía más musculo que Marcus pero aun sin exagerar,
lo justo y perfecto, no era robusto y grande, era un chico normal pero fuerte.
— ¡Hijo, entra! — le grito una mujer de voz amable desde el
interior de su casa.
— Bueno, debo…irme — se despidió a mi parecer sin reales
ganas de irse, quizás no quería hacer tareas o algo pero aunque eso creí me
equivoque.
Mi resto de día fue…normal.
Dormí bien dentro de lo que cabe, no soñé nada pero una
parte de mi había querido volver a soñar con algo similar al sueño de antes ya
que quería ver si salía algo mas, normalmente yo no soñaba con algo que no
fuera a verme a mí misma con cosas cotidianas de mi vida todas mezcladas, lo
cual me daba sueños raros que no tenían sentido ni lo tendrían. Esa era la
razón de que me pareciera extraño tener ese sueño, y más con ese dibujito tan conocido ahora, me levante aun con raras
sensaciones las cuales me duraban todo Abril ya que desconfiaba de ese semi lluvioso
mes, al menos aquí asi era, siempre hacia un tanto de frio fresco aunque en
realidad casi no llovía, era como un otoño improvisado que yo no agradecía
tener, era como si todo el mes se volviera raro y No-me-Gustaba.
Otra vez!, con un demonio, otra vez esa medio paranoica
sensación de que “alguien” me observaba. No duro mucho, unos metros después de
salir alcance a ver a mi vecino el cual al verme me reconoció y sonrió un poco
saludándome con la mano.
— Hola, eh… — lo salude y recordé que nunca me dijo su
nombre ni yo el mío.
— Dan, dime asi, el nombre completo no me va — le dijo con
una sonrisa simple.
¿Dan?, curiosa
coincidencia, claro, como no seria, su abril era raro pero no iba a culpar a
este pobre chico parecía agradable, le restaría importancia, era simple coincidencia.
— Un gusto, Soy Michelle aunque algunos me dicen “Miel” — el
sonrió, parece que le agradaba.
— ¿Miel?, lindo,
pero me quedo con Michelle si no te molesta — me dijo igual, con esa leve
sonrisa, que no se iba pero no se hacía más grande. Un chico misterioso.
— Voy a la escuela, ¿tú también? — le pregunte viéndolo a
estas horas aunque no llevaba una mochila ni nada.
— No, yo no estoy inscrito en ninguna escuela — le contesto
sincero y sin darle real importancia.
— ¿Enserio? — asintió — deberías inscribirte en la mía, esta
cercas de aquí — le dije amable, ojala se me uniera de compañero.
— Lo pensare —
dijo enigmático, ese chico sí que era sorprendente, la cambia a su modo sin
esforzarse, como si mantener él, el control de la situación fuera su exclusiva habilidad,
era genial.
— Deberías — agregue.
— Ibas ahora a tu escuela ¿no? — yo asentí aunque ya se lo
había dicho — te acompaño — yo empecé a caminar en señal de afirmación y nos
fuimos, el me agrado, cuando llegamos a ver el portón de la escuela al cruzar
la calle él se despidió y yo entre.
Kim se quejo de Marcus, tanto que ella parecía la molesta y
no yo, esa chica ya comenzaba a exasperarme, ni yo estaba tan mal, vamos, no
siempre se tiene suerte, con un demonio!, cinco segundos más quejándose asi y
la mato.
Llego el profe, la que se salvo, esa loca inconsciente, por
rayos era mi mejor amiga!
Mi día fue medio normal, dentro de lo que cabe, al llegar a
mi casa me di cuenta de algo, estaba tan metida en mis pensamientos que ni note
si me seguía alguien, o más bien, no tuve sensación de paranoia, lo cual
celebre pero sola a medias porque mi excusa era que estuve distraída.
Y justo cuando mi siguiente día a ese parecía ser normal
solo unos metros después de mi casa veo a Dan recargado justo en el mismo lugar
donde lo halle ayer.
Traía una camisa blanca y pantalón negro de mezclilla mas
una chaqueta negra y en su mano una mochila tipo morral negra y gris que
sostenía con su mano derecha como si fuera cualquier cosa, no parecía haber
mucho dentro de ella y el parecía no prestarle importancia al asunto.
— Hola — dije y sonreí por reflejo.
— Hola — me dijo igual como siempre, enigmático y
misterioso.
— ¿A dónde vas? — le pregunte ya que sabía que no al mismo
lugar que yo, ayer me lo había dicho.
— A la escuela — contesto y yo lo mire un poco sorprendida
definitivamente era la respuesta que menos me esperaba. Pero luego deduje que
quizás iba a buscar información o a inscribirse, tenía cara de tener dinero asi
que quizás iría al colegio que estaba un poco más lejos que mi escuela. Claro!,
ahora tenía sentido, el en su mochila solo llevaba sus papales — te acompaño? —
me sugirió sin sonar mucho a pregunta.
— Me esperabas? —
— Claro, íbamos por el mismo camino — me contesto
sonriéndome.
— Bien —
Ambos nos pusimos a caminar y otra vez a hablar
animadamente.
Al llegar yo me metí diciéndole adiós sin esperar nada, como
ayer.
Lo cual no debí hacer porque la “actitud” era errónea. Eso
lo supe cuando la maestra nos presento al nuevo guapo que se integraba a
nuestro salón, genial, el no iba a despedirse después de todo, ojala pensara
que solo me había ido porque llegaba tarde y el debía irse a la oficina de
director o si no moriría de vergüenza, lo que no entendía es como lo dejaban
venir a clases si ya era abril, eso se me había olvidado cuando le sugerí
volver a clases pero ya no entendía.
El se presento, Daniel Ventura Palacios, ese era su nombre y
se sentó en la fila tres, cuarta silla, yo estaba en la fila dos en la tercera
silla, cercas de las ventanas. Me miro y sonrió, apenas y se termino la clase
todo el mundo se le abalanzo con cientos de preguntas y saludos, era guapo y se
veía atlético, popular asegurado.
Pero después de responder un poco sus preguntas y presentaciones
se paro y fue a mi asiento.
— Hola — me dijo con su sonrisa inclinándose para quedar su cabeza
a la altura de la paleta de la silla y mirando con sus ojos tiernos.
— No me dijiste que venias a mi escuela — el sonrió.
— Esa era la idea, el plan perfecto para sorprenderte pero
me salió mejor con eso de que no viste a donde entre — me dijo sonriendo.
— A tenemos un bromista, bien, me resignare —
— No siempre, pero fue una oportunidad única —
Entro la siguiente maestra y luego fue descanso donde
normalmente comían los estudiantes.
— ¿Vamos a comer? — me pregunto una amistosa voz, yo ya
sabía cuál era, Dan.
Asentí y me pare.
Kim que se había saltado las horas, no sabía nada del galán
nuevo de la escuela asi que se entero hasta a la segunda hora cuando una que
decidió faltar por no traer la tarea se lo dijo, todas se ilusionaron con el
nuevo bombón, no era para menos si cualquiera que lo viera como un modelo enseguida
compraba lo que sea que el anunciara. Después de comer con Dan el estaba
asiendo nuevos amigos entre ellos unos chicos que lo había “invitado”
(arrastrado) a convivir con ellos, al chico lo traían de aquí para acá y no era
raro si era la novedad, yo me había quedado sola repentinamente pero daba
igual, buscaría a alguien. Entonces llego a mi Kim con una sonrisa de felicidad
que no podía con ella, ya sabía yo con que saldría asi que decidí fingir
tantito y luego por supuesto arruinarlo.
— Ya lo sabes, hay un nuevo que esta como quiere en la
escuela — me dijo emocionada — ya lo vi y le hable, esta como “hoy mismo me
caso” — dijo aun mas emocionada — mira ahí esta — señalo a Dan platicando con
unos chicos, mi reciente conocido esta socializando muy bien y fácil.
Sonreí.
El me vio y se alejo de sus amigos.
— Hola — me saludo aunque no había pasado mucho desde que lo
vi — ¿eres amiga de Michelle? — me miro y supo porque sonreía.
Kim asintió asombrada seguramente de que ya conociera a ese bombón. Hasta podía
decir que creció su respeto por mí aunque sea una rayita. Esa chica, nunca
cambiaria.
— ¿Esta interesante el día no? — dijo sonriente por como
todo el mundo le hablara y lo atosigara también como si fue una muy gran
novedad.
Yo asentí de acuerdo.
Asi pasó el día, todos amistosos con Dan, al parecer el
chico era increíblemente agradable para todos, pero como no, si no tenia nadita
de malo, regrese junto con Dan a mi casa al terminar las clases, el camino fue
divertido por él y luego al llegar a el “punto inicial” donde siempre lo
hallaba nos despedimos, está bien, se que siempre me quejaba de Abril pero
quizás esta vez podría darle una oportunidad.
Me la pase sonriente, otra vez a lo mismo, no importaba,
haber como me iba. Me dormí un ratito y como cuando desperté no tenía nada que
hacer, salí a mi jardín, cuál fue mi sorpresa cuando otra vez ahí estaba, lo
mismo de antes en el mismo exacto lugar.
m+d, en un circulo.
Que significaba eso, tendría alguna coincidencia con ella,
no, o eso esperaba, aun con el miedo y la rara sensación decidió dejarlo pasar
como si nada, como todo lo extraño en ella, si los Abriles le daban mala suerte
ni modo, tan bien le traían buena, o al menos asi llamaría a Dan, su nuevo
interés del cual no esperaba decepcionarse. Realmente no disfrutaba la rara
sensación que ese dibujo le provoca, no por él en sí, sino por lo extraño del
acontecimiento pero lo dejaría pasar, seguiré normal, después de todo, no tenía
nada que ver con ella.
F I N
Creado por Lyzz (lyzbeth) ~ Blue
Rose
~ Sensación Extraña ~
[…]
Sensación Extraña
(One-Shot) – Personajes
Michelle
Michelle Díaz Castillo, Apodada “Miel” o “Mi”. Es una chica
que está en preparatoria, de piel blanca, cabello rubio oscuro, largo, ondulado
y hasta las caderas, además de tener ojos marrones. Desde hace un tiempo y por
“la injusta razón del destino” como
dice ella, en abril las cosas siempre se le complican y nunca para bien, todo
se pone raro para ella, y eso no le agrada, pero este abril es especialmente
malo, y como no si tiene sueños raros, ideas paranoicas, y encuentros con dos
lindos chicos que cualquiera le agradaría intercambiar con ella, Michelle ya
odia abril pero ¿algo hará que le dé una oportunidad?
Dan
Daniel Ventura Palacios es su nombre completo, aunque como
ya dijo, prefiere mil veces que lo llamen “Dan”, es de un rubio natural
extremadamente claro, un poco más y se ve como los niños todos blanquitos
estadounidenses aunque Michelle no descarta la posibilidad de que asi sea.
Tiene ojos verdes, los cuales Michelle adora pero no lo dirá, además de una
blanca y tersa piel, todo junto hace que tenga una sola definición, Atractivo.
Regreso a vivir a su antigua ciudad por una simple razón, algo no lo llenaba y
como antes fue feliz ahí decidió recuperar lo que perdió…
Kim
Kimberley Aranda, es una chica muy alegre y vivas, que no
teme “expresarse”, en pocas palabras abiertamente divulga sus comentarios nada
recatados de los chicos lindos que ve, a veces da risa y a veces niegas con la
cabeza por el poco remedio que tiene. Tiene el cabello negro y menos ondulado
que Michelle, también es menos largo, ojos negros y piel morena clara además de
ser como 1 cm más alta que su amiga Michelle, ella es un poco mayor pero como
dice a veces, el estudio no le va.
Marcus
Marcus Fuentes. Tiene buen cuerpo y es atractivo a la vista,
es el antiguo enamorado de Michelle y el tristemente para ambos le correspondía
pero sin que ninguno supiera, tras un ligero accidente y que sus padres y él se
mudaran sus posibilidades de algo quedaron nulas pero se encontraron solo para
que todo terminara peor. La razón de no obtener nada con Michelle va mas allá
de lo que se cree, no es porque ella no le agradara pero temporalmente no se ah
mostrado el porqué. Tiene el cabello castaño un poco rojizo, piel blanca casi
nada de bronceada, apenas un poco y ojos cafés oscuros, además de ser alto y
fuerte.

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